Según Gestión, el fenómeno climático El Niño pondrá en riesgo la estabilidad financiera de las empresas peruanas entre 2026 y 2027, generando una pérdida estimada de S/ 16,000 millones en la economía nacional. Esta cifra representa un impacto acumulado superior al 1% del Producto Bruto Interno, una magnitud que supera los efectos registrados en eventos climáticos previos. El especialista Jonathan Gutiérrez de Credicorp Capital Asset Management resaltó que el periodo más crítico será entre diciembre de 2026 y marzo de 2027, cuando se superpongan una intensidad moderada a fuerte en el El Niño costero y una manifestación global.
Para el año 2026, el daño económico se sitúa en un 0.5% del PBI, equivalente a unos S/ 6,000 millones. En 2027, la afectación aumenta al 0.8% del PBI, lo que representa aproximadamente S/ 10,000 millones. Esta distribución temporal indica que el impacto no será uniforme, sino que se concentrará en ciertos trimestres y sectores clave. Las condiciones meteorológicas, especialmente los excesos de lluvia, serán determinantes en el grado de afectación que cada industria y región sufra.
Las regiones más expuestas serán Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad, debido a su dependencia de actividades agrícolas y pesqueras, ambos sectores altamente sensibles al clima. Además, sectores como comercio, transporte y manufactura también enfrentarán perturbaciones directas. La magnitud del impacto final dependerá de cómo cada región y empresa adapte sus operaciones ante las condiciones extremas.
Para los inversores y empresarios peruanos, este escenario implica una reevaluación de los riesgos climáticos en sus estrategias financieras. Los sectores primarios, especialmente aquellos vinculados a la producción rural y pesquera, deben fortalecer sus planes de contingencia. En el contexto nacional, donde la economía depende en gran medida de la agricultura y la exportación de productos agrícolas, el riesgo de interrupciones en la cadena de suministro puede derivar en pérdidas significativas. Las proyecciones de crecimiento han sido ajustadas por Credicorp: el crecimiento esperado para 2026 se reduce de 3.8% a 3.3%, mientras que en 2027 disminuye de 4.3% a 3.5%. Esta corrección refleja una realidad más realista en la que el clima no solo afecta la naturaleza, sino también las cifras económicas que guían las decisiones de inversión y desarrollo.
En un país donde más del 60% de la actividad económica se concentra en regiones costeras y rurales, la vulnerabilidad ante fenómenos climáticos es una realidad estructural. Los actores del mercado deben integrar estos riesgos en sus modelos de gestión, ya que el clima no es solo un evento pasajero, sino una variable que influye directamente en la rentabilidad, la continuidad operativa y el crecimiento sostenido.
