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El mito de la política monetaria en el crecimiento económico
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El mito de la política monetaria en el crecimiento económico

Forbes Business9 de agosto de 2026Cortesia de Forbes Business

Según Forbes Business, una visión más equitativa de la moneta sería entenderla como una evolución del pensamiento keynesiano, no como una ruptura. Esta conexión es fundamental, ya que el enfoque de Milton Friedman, al igual que el de los economistas keynesianos, se basa en la relación entre el gasto público y la actividad económica. Sin embargo, una afirmación común —la de que el Banco Central puede estimular la circulación de dinero mediante ajustes de tasas de interés— es, en realidad, un error estructural. La afirmación de que el Fed puede "acomodar" la oferta de dinero en el mercado es una ilusión. El dinero en circulación no surge del poder de intervención del banco central, sino que es resultado de la producción real que se realiza en el sistema económico.

La base económica más elemental que sustenta esta crítica es que los gobiernos no poseen recursos independientes. Su capacidad para gastar se limita a lo que pueden recaudar mediante impuestos sobre la producción privada. Si bien muchos economistas, incluyendo a los más influyentes, afirman que el gasto público impulsa el crecimiento, esa afirmación es, en esencia, una doble cuenta. El crecimiento económico ya se ha producido antes de que el gobierno lo gaste. La producción privada genera ingresos, que luego son gravados y redistribuidos. El gasto público no crea valor nuevo, sino que redistribuye lo que ya fue generado por sectores privados. Así, cuando se dice que el gasto público impulsa el PIB, se está contabilizando dos veces lo mismo: primero el crecimiento de la producción, luego su recaudación y gasto estatal.

Este error se refleja claramente en el indicador más venerado por los economistas: el PIB. Su crecimiento se asocia directamente con el aumento de gastos estatales, pero en realidad, el PIB solo aumenta porque la producción ha crecido. El gasto público no es la causa, es el efecto. Sin producción, no hay ingresos fiscales, y por tanto, no hay posibilidad de gasto. Por ende, cualquier afirmación que sugiera que el banco central puede "acomodar" la economía mediante el dinero es una simplificación que desvía de la realidad. El dinero circulante no es un activo que el banco puede aumentar por voluntad propia; es un resultado de la actividad real del mercado.

Para el lector peruano, este análisis es especialmente relevante. El país ha experimentado años de gasto público ampliado, especialmente en infraestructura y servicios públicos, sin un crecimiento sostenido de la producción privada. Si el gasto estatal no está vinculado a una expansión real de la productividad, entonces los resultados económicos —como el PIB— pueden parecer crecientes, pero en realidad están siendo medidos en una base que no refleja el verdadero desarrollo. Esto significa que políticas que priorizan el gasto sin fortalecer la productividad pueden generar ilusiones de crecimiento, sin mejorar la calidad de vida real. La clave está en entender que el crecimiento sostenido proviene de la innovación, la eficiencia y la inversión en sectores privados, no de una simple expansión del dinero o del gasto estatal.

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