Segun Forbes Business, las comparaciones entre el bulge tecnológico de los años 90 y el crecimiento actual de las startups de inteligencia artificial han ganado terreno en los medios. Ambos fenómenos se centran en tecnologías emergentes que prometen transformar industrias, con el internet en su época y la IA en la actual. Sin embargo, una diferencia clave radica en la experiencia directa: mientras muchos analistas han observado el impacto del bulge de las empresas de internet, un ejecutivo participó activamente en su desarrollo. En 1995, fundó una compañía que posteriormente evolucionó en 24/7 Media. A su máxima valoración, alcanzó casi 2 mil millones de dólares. Pero luego, en una fase posterior, su valor cayó a apenas nueve centavos por acción. Tras la ruptura del mercado, la empresa enfrentó una crisis profunda, y aunque tuvo que tomar decisiones severas, logró sobrevivir y fue adquirida por WPP por 649 millones de dólares. Esa experiencia no fue fácil, sino que dependió del esfuerzo colectivo y la resiliencia del equipo.
La dinámica que impulsó el bulge tecnológico en los años 90 se basaba en una creencia generalizada: el internet representaba un mercado infinito, con potencial para generar billones de dólares. Los inversores, en lugar de exigir resultados, otorgaban capital sin condiciones, bajo la premisa de que una empresa lo suficientemente grande sería inmune al fracaso. Luego, se podría preocupar por generar ganancias. Hoy, la inteligencia artificial repite una lógica similar. Muchas startups de IA atraen inversiones masivas, prometiendo transformar procesos laborales, servicios y modelos de negocio. Algunas incluso sugieren que el futuro del empleo podría estar en juego. Aunque el potencial es enorme, las mismas debilidades históricas —como la falta de rentabilidad real y la sobrevaloración de la escala— persisten. Las empresas que no demuestran un modelo de negocio sostenible o un valor claro para el cliente podrían enfrentar una caída similar.
Para los inversores y emprendedores peruanos, esta historia ofrece una advertencia clara. El entorno actual de innovación tecnológica está lleno de oportunidades, pero también de riesgos estructurales. Si bien el crecimiento de la IA puede impulsar nuevas industrias, no debe ser visto como un escenario de "inmortalidad" para cualquier proyecto. En Perú, donde el acceso a tecnologías avanzadas está creciendo, es vital que las iniciativas tecnológicas no solo busquen escala, sino que también definan un propósito claro y un modelo de negocio viable. La experiencia del bulge de los años 90 muestra que el valor no se construye solo en el tamaño, sino en la capacidad de generar resultados reales, sostenidos y alineados con necesidades reales del mercado.
