Segun CNBC Markets, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha rechazado la propuesta condicional de Irán para reabrir el canal de Hormuz, informando a su equipo que espera reanudar las operaciones aéreas de bombardeo contra el país tras las elecciones de medio término en noviembre. La decisión se da en un contexto de creciente tensión entre Washington y Teherán, donde el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, anunció que el acceso al canal estratégico se restablecería en siete días si el gobierno norteamericano acepta sus condiciones. Entre ellas se incluye la cesación de lo que Irán califica como "actos de agresión" por parte de Estados Unidos, el fin de la bloqueo marítimo y las acciones económicas de presión, además del liberación de activos iraníes.
En las últimas semanas, aunque no ha habido enfrentamientos directos entre fuerzas estadounidenses e iraníes, los grupos rebeldes iraníes en Yemen han intensificado sus ataques a Arabia Saudita, un aliado clave de Estados Unidos. Las fuerzas de la Coalición liderada por Arabia Saudita declararon que habían interceptado y destruido dos drones lanzados desde territorio iraní. El escenario actual muestra una dinámica en la que las acciones de Irán en el sur del Golfo Pérsico se entrelazan con las políticas de Estados Unidos en el Medio Oriente, particularmente en relación con su estrategia de contención de la capacidad nuclear iraní.
Las expectativas de Trump sobre el final de la operación militar, iniciada el 28 de febrero con ataques conjuntos de EE.UU. e Israel, se centran en una conclusión tras las elecciones de noviembre, acompañada de una caída en los precios del petróleo. Sin embargo, fuentes del periódico The Wall Street Journal indican que en conversaciones privadas, Trump duda de que Irán cumpla con sus exigencias, y ha expresado a su equipo que una nueva fase de bombardeos podría ser inevitable. Aunque no se ha confirmado oficialmente, el avance de negociaciones a través de intermediarios sugiere que el conflicto aún se mantiene en una fase de tensión, con las partes en negociación por el equilibrio de poder y el control de vías estratégicas clave.
Para los inversores peruanos, este escenario subraya la importancia de mantener una visión amplia sobre las políticas globales, especialmente en el ámbito de los mercados energéticos. Aunque el petróleo no es un bien directamente operativo en el mercado peruano, sus precios influyen en la economía internacional, afectando el costo de producción, la inversión extranjera y el tipo de cambio. Así, cualquier cambio en la estabilidad del Medio Oriente puede tener efectos secundarios en el entorno financiero global, incluyendo el comportamiento de los mercados emergentes. Por ello, el seguimiento de tensiones regionales no solo es relevante para el sector de energía, sino también para el crecimiento sostenido de los sectores de comercio y servicios en el país.
