Según Forbes Business, los datos del 2026 Statistical Review of World Energy confirman que Estados Unidos mantiene la posición de mayor productor de petróleo global. Sin embargo, el alcance de esta liderazgo varía según el criterio utilizado. Mientras que el término común de "producción de petróleo" se refiere generalmente al crudo y a los condensados, un análisis más amplio incluye también los líquidos naturales, como los gases naturales licuados (NGLs). Este segundo indicador evidencia una ventaja aún mayor para los Estados Unidos, pues el boom de las formaciones de shale no solo impulsó la producción de crudo, sino que también convirtió al país en el principal productor mundial de NGLs.
La cifra global de producción combinada de crudo y condensados alcanzó 85.8 millones de barriles diarios en 2025, un incremento de 2.8 millones de barriles frente a 2024, lo que representa un crecimiento del 3.4%. Este valor supera ampliamente la media anual de los últimos diez años, que se mantuvo en 0.5%. En este escenario, Estados Unidos mantuvo su posición de mayor productor, con un promedio de 13.6 millones de barriles diarios, que corresponde al 15.8% de la producción mundial. Este porcentaje aumentó un 2.7% respecto al año anterior, consolidando un nuevo récord. Rusia se ubicó en segundo lugar con 10.2 millones de barriles diarios, mientras que Arabia Saudita alcanzó 9.7 millones.
A pesar de su posición dominante en la producción, Estados Unidos también es el principal consumidor de petróleo a nivel mundial. Esta doble posición —productor y consumidor líder— resalta una dependencia interna que no se puede ignorar. Mientras que el crecimiento de la demanda global actual se concentra en regiones no pertenecientes a la OCDE, especialmente en Asia, el mercado mundial sigue siendo impulsado por una dinámica de consumo que involucra a países en desarrollo.
Para los lectores peruanos, este panorama es particularmente relevante. El Perú, como país que depende en gran medida de la importación de combustibles fósiles, debe entender que el mercado global de petróleo no es solo una cuestión de producción, sino de estructura de consumo y de políticas energéticas. Aunque Estados Unidos domina en producción, su alto consumo indica que el mercado global sigue siendo altamente interconectado. Esta realidad implica que las decisiones de precios, políticas de sostenibilidad y el desarrollo de tecnologías alternativas no pueden ser tratadas de forma aislada. Para el sector peruano, la importancia de diversificar fuentes energéticas, fortalecer la eficiencia en el uso de combustibles y promover inversiones en energías limpias se vuelve aún más crítica, especialmente en un contexto donde el crecimiento de la demanda proviene de regiones como Asia.
