Segun Forbes Business, el sector de exportación de gas licuado (LNG) de Estados Unidos recibió una nueva impulso el 15 de mayo, al anunciar que los propietarios de Commonwealth LNG han autorizado la construcción de una instalación en el condado de Cameron, Louisiana, diseñada para enviar anualmente 9.5 millones de toneladas de gas licuado. La operación, liderada por Caturus, una empresa de desarrollo de LNG apoyada por el fondo privado Kimmeridge, y por Mubadala Energy, de Abu Dabi, alcanzó la decisión final de inversión (FID) con un gasto total de 12.500 millones de dólares. El evento fue celebrado en persona por el Secretario de Energía, Chris Wright, y el gobernador de Luisiana, Jeff Landry, quienes destacaron que esta obra forma parte de una expansión acelerada del sector de exportación de gas natural del país.
Wright afirmó en una entrevista con CNBC que los volúmenes de exportación de gas natural estadounidense ya alcanzan aproximadamente 20 mil millones de pies cúbicos diarios, cifra que supera casi dos veces la producción promedio de los principales exportadores del mundo, como Qatar. Este dato es especialmente relevante al considerar que, antes del 28 de febrero, Qatar representaba alrededor del 20 por ciento de la oferta global de gas licuado. Sin embargo, desde marzo, sus principales plantas de liquefacción y exportación en Ras Laffan han sufrido daños significativos por ataques de misiles iraníes, lo que ha generado una escasez crítica en el mercado internacional. Como consecuencia, las demandas de carga de gas licuado han aumentado drásticamente, poniendo en escena a los países como Estados Unidos como proveedores clave.
Adnan Bu Fateem, director ejecutivo de operaciones de Mubadala, señaló que esta inversión en Commonwealth LNG fue tomada hace más de un año, antes incluso del surgimiento del conflicto iraní. Destacó que su estrategia no se basa en retornos rápidos, sino en un enfoque de largo plazo, con la intención de fortalecer el mercado energético estadounidense. La decisión también forma parte de una política más amplia de inversión en infraestructura energética del país, un eje clave en la transición hacia una economía más resiliente y diversificada.
Para los inversionistas y consumidores peruanos, este escenario ofrece una perspectiva clara sobre cómo las interrupciones en cadenas de suministro globales pueden acelerar el crecimiento de mercados energéticos alternativos. Aunque el Perú aún no posee capacidades de exportación de gas licuado, el aumento de demanda internacional por fuentes energéticas estables podría influir en las decisiones de inversión en infraestructura energética nacional. Así, el caso de Estados Unidos sirve como ejemplo de cómo la seguridad energética y la resiliencia de los suministros pueden impulsar no solo exportaciones, sino también el desarrollo de políticas energéticas más estratégicas en países que buscan diversificar sus fuentes de energía.
