Segun Harvard Business Review, durante décadas las empresas multinationales han percibido a China como una de dos alternativas: un mercado de crecimiento masivo que, aunque difícil de gestionar, no puede ignorarse, o como una competencia en ascenso que cada vez es más difícil de superar. Esta visión dual ha influido en cómo se estructuran las operaciones en el país: se han enfocado en la localización, en el acceso al mercado y en la generación de ingresos, mientras que las actividades de innovación clave se mantienen en regiones fuera de Asia. Este enfoque, que prioriza la expansión comercial sobre el desarrollo tecnológico local, ha generado una brecha entre la operación de mercado y la creación de valor sostenible.
El escenario actual —con crecimiento moderado, competencia más intensa y condiciones operativas cambiantes— exige una revisión profunda de esta postura. Las empresas que siguen el modelo tradicional de "China como mercado o amenaza" corren el riesgo de perder visibilidad sobre las oportunidades de innovación que el país ofrece. En lugar de ver a China como un ente externo, es necesario integrarla como parte activa del ecosistema de desarrollo tecnológico. Esto implica no solo adaptar productos a las necesidades locales, sino también desarrollar capacidades de investigación y desarrollo en el interior del país, con enfoque en soluciones que respeten el contexto cultural y económico.
Para los empresarios peruanos, este análisis ofrece una reflexión clave. El Perú, al igual que China, ha enfrentado desafíos en la expansión de sus industrias tecnológicas y en la atracción de talento especializado. Aunque el mercado peruano es más pequeño, las mismas dinámicas de crecimiento lento, competencia interna y necesidad de innovación aplicada se presentan. Al observar cómo las empresas chinas han redefinido su estrategia de innovación, no solo para competir en el mercado local, sino para impulsar modelos de negocio sostenibles, los peruanos pueden aprender una lección: la innovación no debe ser una función aislada en una sede, sino un proceso integrado que se extienda a todos los niveles operativos. Las iniciativas de R&D en regiones como Lima o Arequipa pueden beneficiarse de un enfoque similar, donde el desarrollo local se vincule con la demanda real de los consumidores.
Además, el contexto peruano está marcado por una creciente demanda de soluciones tecnológicas para sectores clave como la agricultura, la logística y el servicio público. Si las empresas peruanas ignoran el modelo de integración entre operaciones y innovación que China ha comenzado a adoptar, podrían perder el impulso necesario para convertirse en actores competitivos en el escenario global. La clave está en transformar el pensamiento de "China como mercado" en "China como aliado estratégico de innovación". Este cambio de mentalidad no solo es aplicable al exterior, sino que puede convertirse en una herramienta de desarrollo interno, impulsando crecimiento sostenible y resiliente.
