Según Bloomberg Línea, las monedas latinoamericanas registraron un mes de fluctuaciones significativas en mayo, influenciadas por el comportamiento del dólar, variaciones en el precio del petróleo y evoluciones en las tensiones geopolíticas del Medio Oriente. Estos factores reconfiguraron el perfil de riesgo en los mercados internacionales, generando diferencias en el rendimiento de las principales divisas regionales. La sensibilidad de los activos a las condiciones globales se evidenció especialmente en el entorno de la demanda de refugio, donde el alza del crudo y la presión inflacionaria impulsaron al dólar en momentos clave. Aunque inicialmente se esperaba un aumento en la demanda de activos seguros por la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, la posibilidad de un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz redujo esa presión, lo que derivó en una caída de los precios del crudo y una moderación del escenario de riesgo.
En América Latina, los países cuyas economías dependen fuertemente de exportaciones de materias primas o que reciben entradas estables de divisas vieron una mejora en su poder adquisitivo frente al dólar. El sol peruano (USDPEN) lideró el desempeño cambiario regional en mayo, registrando una apreciación de 2,74% frente a la unidad estadounidense. Este avance se produjo en medio de una volatilidad ampliada en los mercados locales, impulsada por el ciclo electoral y la incertidumbre política. La fortaleza del sol se basó en un fuerte flujo de pagos corporativos, especialmente durante la quincena, vinculado al cumplimiento de obligaciones fiscales. Además, el alto precio internacional del cobre proporcionó soporte a la moneda, ya que fortaleció la oferta de ingresos en el sector extractivo.
Para los inversores peruanos, este comportamiento indica que el sol puede mantener una estabilidad relativa en contextos de alta demanda de divisas y crecimiento en commodities. Aunque el entorno global sigue volátil, el desempeño del sol peruano refleja la capacidad de la economía local para responder a señales externas sin depender completamente de los movimientos del dólar. La combinación de una política fiscal proactiva, un mercado de metales en expansión y una reducción de la incertidumbre política constituye un escenario favorable para mantener el valor de la moneda. Sin embargo, futuras fluctuaciones en el ciclo electoral o en el precio del petróleo podrían alterar esta tendencia. En este sentido, el lector peruano debe estar atento a cómo las decisiones macroeconómicas y las condiciones internacionales afectan directamente su exposición al cambio de moneda.
