Según Gestión, el Índice General de la Bolsa de Valores de Lima (BVL) cerró la sesión de este viernes con una caída de 4.90%, descendiendo de 53.550 a 50.928 puntos. El Índice Selectivo, compuesto por las 15 acciones más negociadas, también registró una disminución, este caso de 4.32%, pasando de 1.376 a 1.317 puntos. En el contexto de la contienda electoral, el país se encuentra a dos días de las urnas que definirán al próximo presidente. Mientras que los principales mercados latinoamericanos muestran fluctuaciones diversas, la Bolsa de Valores de Nueva York (Nyse) presentó indicadores negativos.
El análisis de César Huiman, especialista en Renta 4 SAB, señala que el dato de empleo de Estados Unidos, publicado en la mañana, mostró una contratación de 172.000 puestos en mayo, por encima de las proyecciones. Aunque este resultado refleja estabilidad en la economía norteamericana, el mercado local abrió en negativo. Para el experto, este contraste indica que el peso del factor electoral superó a los fundamentos internacionales. “Es inusual que un dato macro positivo no impulse el mercado, especialmente cuando se espera estabilidad”, afirmó. La influencia de las elecciones se traduce en una reacción más fuerte en activos locales que en referencias extranjeras.
Diego Cavero, vicepresidente de Selección de Activos en Rímac, resalta que la incertidumbre derivada del proceso electoral es una condición recurrente en momentos de elecciones. En Perú, como en otros países, se ha observado que tanto los mercados de acciones como el tipo de cambio experimentan volatilidad. Esta dinámica no depende únicamente de indicadores económicos, sino de la expectativa de resultados políticos. La sensibilidad de los activos al entorno electoral se vuelve evidente en los primeros días antes de la votación.
Para los inversores peruanos, esta situación implica una mayor exposición al riesgo de volatilidad. Los mercados locales, especialmente en el contexto de elecciones, pueden reaccionar de forma inmediata ante cambios en el clima político. Aunque los datos macroeconómicos pueden ser positivos, su impacto se ve eclipsado por la incertidumbre sobre el futuro de las políticas públicas. Es clave que los inversores evalúen su exposición a activos sensibles al entorno político y consideren estrategias de diversificación. En un escenario donde la política influye directamente en la confianza, la estabilidad de los ahorros depende en gran medida de la capacidad de anticipar el comportamiento del mercado ante decisiones electorales.
