Según Gestión Tu Dinero, el escenario financiero internacional se reorganizó esta semana tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que se firmó en Ginebra el viernes. El conflicto iniciado el 28 de febrero con ataques estadounidenses e israelíes al Irán, provocó una crisis energética sin precedentes. La respuesta iraní, que bloqueó casi por completo el tráfico de buques petroleros por el estrecho de Ormuz, afectó la circulación de entre 140 y 150 embarcaciones diarias. Este obstáculo desencadenó una subida explosiva del precio del petróleo: desde los US$ 73 del Brent antes de la confrontación, alcanzó los US$ 119 en marzo. A partir del 7 de abril, con el cese del fuego, los precios del crudo se estabilizaron entre US$ 90 y US$ 100, sin embargo, persistieron niveles inflacionarios elevados en casi todos los países. Este aumento desencadenó una escalada en las tasas de interés en mercados de deuda, lo que impactó negativamente a las bolsas y a otros instrumentos de inversión.
La jornada posterior al anuncio del acuerdo registró un retroceso del petróleo Brent, que cayó un 4.8% hasta US$ 83.1. Este movimiento generó una reacción positiva en los mercados de riesgo. Las bolsas asiáticas, incluyendo Japón, Corea del Sur, Indonesia y Filipinas —que dependen en un 60% de sus importaciones energéticas del Golfo Pérsico— subieron más del 5%. En Nueva York, los índices aumentaron entre el 1% y el 3%, mientras que en Latinoamérica y Europa, las subidas se ubicaron alrededor del 1%. El dólar global se debilitó, indicando una reducción del riesgo sistémico. Los metales también ganaron terreno: la plata avanzó un 4%, el oro un 2.4% y el cobre un 1%, alimentados por la expectativa de que la demanda global de materias primas se mantenga o incluso se reanude tras la normalización del conflicto.
Para los inversores peruanos, este escenario refleja una dinámica clave: los mercados reaccionan no solo a eventos económicos, sino a percepciones de estabilidad. La Bolsa de Valores de Lima, con una estructura minera, cerró con una subida de 0.5%, mientras el dólar peruano mostró una caída significativa frente al dólar estadounidense. Este movimiento, aunque breve, resalta la sensibilidad del valor de cambio frente a tensiones globales. En un contexto donde la inflación y los costos energéticos siguen afectando a las familias, el alivio de la crisis iraní puede traducirse en una mayor confianza en los mercados, aunque también exige vigilancia sobre las tensiones futuras. Los peruanos, al ser parte de una economía exportadora y sensible a precios internacionales, deben evaluar con cuidado cómo estos cambios globales impactan sus ahorros y decisiones financieras.
