Según Bloomberg Línea, el peso colombiano ha experimentado su mayor depreciación entre las monedas emergentes en la última semana, registrando una caída de 4,30% frente al dólar. Este descenso se produce mientras la divisa estadounidense se posiciona alrededor de los 3.320 COP en el mercado local. La proyección de BTG Pactual señala un cierre de año en 3.460 COP y un nivel de 3.530 COP para 2024. Un nivel cercano a 3.600 COP sería, según el economista Munir Jalil, coherente con el equilibrio de tipos de cambio en el contexto actual.
La dinámica reciente se alimenta de cambios en la percepción de riesgo del país. Antes de la primera vuelta electoral, el CDS a cinco años de Colombia descendió de cerca de 200 puntos básicos a entre 130 y 140. Este alivio, junto al avance del precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril y la demanda extranjera por deuda colombiana, impulsó la moneda. Sin embargo, Jalil advierte que las fuerzas externas ya dominan esa escena. El fortalecimiento del dólar estadounidense, impulsado por una política monetaria de tasas altas en la Reserva Federal, ha comenzado a imponerse sobre factores internos. El mercado ya no discute posibles recortes, sino la posibilidad de nuevas subidas de tasas, lo cual impacta directamente en bonos del Tesoro y la prima de riesgo del país.
Este panorama refleja una transición clave en el comportamiento del peso. Si bien el crecimiento del petróleo y el ajuste de percepción de riesgo fueron factores positivos en el pasado, hoy el escenario está más vinculado a la política de Estados Unidos. Las decisiones de la Reserva Federal, aunque no se refieren directamente a Colombia, generan ondas en los mercados emergentes. La volatilidad del tipo de cambio se vuelve más sensible a movimientos en el exterior, lo que pone en evidencia la dependencia de las monedas emergentes frente a las decisiones de centros financieros globales.
Para los inversores peruanos, este escenario es un recordatorio de que las monedas emergentes no operan en aislamiento. Aunque el Perú ha consolidado una política monetaria más estable, los cambios en el dólar y en el comportamiento de tasas en EE.UU. pueden influir en el comportamiento de su propia moneda. El peso peruano, al igual que otros activos regionales, podría ver presiones similares si las tasas de EE.UU. se mantienen altas. Por ello, es clave monitorear el comportamiento de los mercados globales y evaluar cómo las decisiones de política monetaria internacional afectan a las economías más vulnerables. La estabilidad de los tipos de cambio no depende únicamente de las políticas nacionales, sino de la interacción con el entorno global.
