Segun Bloomberg Línea, la deuda global alcanzó un nuevo pico histórico en el primer trimestre de 2026, superando los US$353 billones. Este incremento, que se produjo por quinto trimestre consecutivo, representó un aumento de más de US$4,4 billones. El informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) destaca que, a pesar de que el ratio de deuda respecto al PIB global se mantuvo estable en torno al 305%, se observó una creciente brecha entre los mercados desarrollados y los emergentes. Mientras los países de economía madura avanzan en la reducción gradual de su carga de deuda, las economías en desarrollo han registrado un crecimiento sostenido en sus ratios de endeudamiento, impulsado por necesidades fiscales crecientes, costos de financiamiento elevados y un gasto público ampliado.
En China, el impulso de la deuda se concentra en el sector corporativo, especialmente en empresas estatales, donde se registró una aceleración notable en la acumulación de deuda a principios de 2026. Este fenómeno superó incluso el nivel de endeudamiento del sector soberano nacional. Por su parte, Estados Unidos enfrenta una evolución fiscal que está influenciando los patrones de inversión global. Los mercados indican una tendencia hacia la diversificación de portafolios, especialmente en bonos gubernamentales transfronterizos. Al mismo tiempo, se ha registrado una creciente demanda internacional por deuda pública europea y japonesa, lo que sugiere una reasignación de capital hacia regiones con mayores estabilidad.
El panorama actual revela una dinámica en la que las economías emergentes, al ser más vulnerables a las fluctuaciones del financiamiento, enfrentan mayores presiones para mantener sus servicios públicos y cumplir con sus obligaciones fiscales. Esta situación se vuelve particularmente relevante para países del Perú, donde el crecimiento económico depende en gran medida de inversiones públicas y el acceso a capitales a largo plazo. Aunque el país no se encuentra en una situación de alta deuda como algunos de sus pares latinoamericanos, el contexto global señala que las políticas fiscales, la gestión del gasto y la capacidad de financiamiento pueden tener un impacto directo en la sostenibilidad de los planes de desarrollo. Por ello, los gobiernos regionales deben estar atentos a las señales internacionales y evaluar con rigor las estrategias de endeudamiento para garantizar la estabilidad financiera a mediano y largo plazo.
