Según Gestión, el desempleo juvenil en Perú ha registrado su mayor nivel en casi una década, un fenómeno que contrasta con los datos oficiales del mercado laboral en Lima. El último informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), correspondiente al trimestre julio-septiembre de 2026, revela que la tasa de desempleo cayó a 4.4%, su menor nivel registrado históricamente por el organismo desde 2001. Este dato marca una tendencia descendente desde 2023 (6.7%), 2024 (5.9%) y 2025 (5.7%), donde se observa una progresiva reducción de la cifra. Paola Herrera, economista senior del Instituto Peruano de Economía (IPE), señala que este nivel de desempleo representa el más bajo registrado por el INEI desde que inició sus mediciones, y que, considerando que la economía peruana fue menos dinámica antes de 2001, es probable que actualmente se registre la menor tasa histórica del país.
La disminución del desempleo se debe a la activación de sectores clave que generan empleos, especialmente en construcción y manufactura, impulsados por una reactivación significativa de la inversión privada. Al mismo tiempo, el consumo familiar ha mostrado un crecimiento notable, lo cual ha estimulado sectores como comercio y servicios. Este dinamismo económico ha permitido que más personas encuentren trabajo, aunque no necesariamente de calidad. El informe del INEI destaca que, si bien el desempleo bajó 1.3 puntos porcentuales en el último año, esta reducción fue principalmente absorbida por el subempleo, que creció 1.2 puntos porcentuales. En contraste, el empleo adecuado solo aumentó 0.1 punto, lo que indica una escasez de puestos que satisfagan las necesidades reales de los trabajadores.
Este escenario plantea una preocupación clave para el sector joven de Perú. Aunque el número total de personas sin empleo ha disminuido, muchos de los trabajadores que ahora tienen empleo lo hacen en condiciones limitadas: jornadas breves, salarios bajos o responsabilidades desproporcionadas. Este fenómeno, conocido como subempleo, se ha acelerado en los últimos meses, pasando de una tendencia descendente a una expansión constante. Ello implica que muchas personas, especialmente jóvenes, no están obteniendo las condiciones laborales que les permitan una vida estable o una formación profesional adecuada.
Para los peruanos, especialmente jóvenes que buscan estabilidad y crecimiento profesional, este panorama evidencia una brecha entre la disponibilidad de puestos laborales y la calidad de esos empleos. Aunque el desempleo ha disminuido, el subempleo subraya que el mercado laboral aún no está resolviendo de forma efectiva las necesidades reales de sus trabajadores. La clave está en que el crecimiento económico no se traduzca en empleos dignos, sino en oportunidades que no satisfagan las expectativas fundamentales de trabajo. El desafío para el país es lograr que la dinámica económica genere empleos no solo en cantidad, sino en calidad, especialmente para quienes más necesitan acceso a condiciones laborales justas.
