Según Gestión, los centros de datos en Perú registrarán un volumen de inversión de US$310 millones para 2029, con un crecimiento anual constante de 15%. Esta proyección se basa en el dinamismo del sector de la inteligencia artificial, que impulsa una transformación profunda en cómo se diseñan, construyen y operan estos espacios tecnológicos. La empresa estadounidense Vertiv, con más de dos décadas de presencia en el país, lidera este cambio al ofrecer soluciones integrales de energía, refrigeración y continuidad operativa para centros de datos. Su especialización se extiende no solo al sector tecnológico, sino también a industrias críticas como la minería, donde desarrolla soluciones adaptadas a condiciones específicas de campo.
La evolución de la inteligencia artificial está redefiniendo las condiciones para la localización de estos centros. En el pasado, la disponibilidad de conectividad era el principal factor en la selección del sitio. Hoy, el acceso directo a fuentes energéticas se convierte en el criterio principal. Según Juan Martín Bordoy, gerente de ventas de América del Sur para Vertiv, la IA requiere niveles de consumo energético muy altos, y el costo de trasladar energía supera drásticamente el costo de transmitir información. Esta realidad impulsa una reconfiguración del mapa de instalación, donde los centros de datos se posicionan en zonas con infraestructura energética robusta, incluso fuera de centros urbanos tradicionales. La compañía también destaca que sus sistemas pueden integrarse en procesos de automatización, permitiendo a las empresas mantener operaciones continuas y escalables.
Además, Vertiv ha avanzado en proyectos de digitalización en el sector minero, donde la infraestructura tecnológica se vuelve esencial para la eficiencia operativa. Los equipos de la empresa no solo proporcionan soporte energético, sino que también garantizan la estabilidad de los sistemas críticos, lo que es clave en entornos donde el funcionamiento interrumpido puede generar pérdidas económicas importantes. Este enfoque se alinea con las necesidades crecientes de las empresas peruanas que buscan modernizar sus operaciones, ya sea en minería, manufactura o servicios digitales.
Para los inversores y empresas peruanas, este escenario indica una oportunidad estratégica. Aunque el crecimiento se basa en demandas tecnológicas globales, el mercado local está en un punto de inflexión. Las inversiones en infraestructura tecnológica no solo apoyan la innovación, sino que también generan sinergias con sectores clave como la minería y la logística. El hecho de que el acceso a energía se convierta en un factor de ubicación clave sugiere que las ciudades con mayor capacidad energética podrían posicionarse como centros de desarrollo digital. Esto implica que las decisiones de ubicación de nuevas instalaciones deben considerar no solo conectividad, sino también la viabilidad energética, lo que puede influir en la distribución de oportunidades económicas en el territorio nacional.
