Segun Gestión, el proyecto 7 regiones, que busca llevar gas natural a 15 localidades en Ayacucho, Ucayali, Junín, Puno, Cusco, Apurímac y Huancavelica, avanza hacia su cierre formal. El ministro de Energía y Minas, Guillermo Shinno, confirmó que la adenda entre el Ministerio y Cálidda se concretará a finales de octubre. Este acuerdo, que busca superar el fracaso de la adjudicación directa por parte del Estado, ha transformado la propuesta original en una iniciativa con alcance ampliado. Inicialmente, el objetivo era alcanzar 113.500 conexiones. Con el tiempo, la demanda del Ministerio incrementó el alcance, lo que hoy implica casi el doble de conexiones obligatorias. Las cifras potenciales, incluyendo compromisos futuros, suman 300.000 conexiones, elevando así la proyección de usuarios desde 460.000 a 1,2 millones.
El costo total del plan ha crecido de casi US$ 300 millones al monto actual de casi US$ 600 millones. Esta variación se debe a la expansión de infraestructura: 12 plantas regasificadoras, seis puntos de distribución (city gates) y más de 3.700 kilómetros de redes de tuberías. De este monto, el 70% corresponde a la inversión en tuberías, mientras que el 30% se destina a plantas, terrenos y obras especiales. El proceso, según informes oficiales, ya concluyó su evaluación conjunta en mayo y ha entrado en la fase de informes finales. ProInversión y Osinergmin ya emitieron sus respuestas, y el Ministerio está a punto de cerrar sus observaciones, lo que permitirá avanzar a la etapa de ejecución.
Para los peruanos, especialmente en zonas rurales de los Andes, este proyecto representa una oportunidad real de acceso a energía limpia y confiable. Muchas comunidades en Cusco y sus alrededores han vivido años de dependencia de fuentes energéticas inestables, lo que afecta tanto el consumo doméstico como la productividad económica. Con el gas natural, se busca no solo mejorar la calidad de vida, sino también impulsar el desarrollo local, reduciendo costos y fomentando actividades industriales. Aunque el costo es elevado, el impacto potencial en la equidad energética es significativo. El hecho de que el proyecto ahora incluya a más regiones y más usuarios demuestra una estrategia más inclusiva, aunque aún debe enfrentar desafíos logísticos y de financiamiento. La próxima etapa será clave para que las comunidades no solo reciban gas, sino que lo hagan de forma sostenible y con transparencia.
