Según Gestión, la aprobación por parte del Congreso de la República de la Cuenta General de la República para el ejercicio fiscal 2025 representa un hito significativo en la rendición de cuentas del Estado peruano. Este documento, que no recibía validación parlamentaria desde 2013, ahora está oficialmente aprobado, consolidando un paso clave hacia una administración más abierta y responsable. La iniciativa ha sido liderada por el Ministerio de Economía y Finanzas, cuyo director, Elmer Cuba, subrayó la necesidad de fortalecer la coordinación entre los poderes legislativo y ejecutivo para garantizar un manejo eficiente de los recursos públicos.
La Cuenta General, elaborada por la Dirección General de Contabilidad Pública del MEF, integra los estados financieros, presupuestarios y de gestión de los tres niveles de gobierno, las empresas estatales y los organismos autónomos. Este informe permite una visión global de la situación financiera del sector público, sirviendo como base para el monitoreo y la toma de decisiones. En 2025, el sector público ejecutó un presupuesto de S/ 328,363 millones, lo que representa el 93.6% del Presupuesto Institucional Modificado. La inversión pública alcanzó S/ 61,941 millones, con una ejecución del 83.8%.
Al final del año, los activos del sector público sumaron S/ 1,268,878 millones, lo cual implica un crecimiento del 5.3% en comparación con el año anterior. En contrapartida, los pasivos aumentaron hasta S/ 1,271,114 millones, un incremento del 9.9% frente a 2024. Los ingresos registrados durante el ejercicio fueron de S/ 316.014 millones, mientras que los costos y gastos se elevaron a S/ 359.668 millones. Estos datos permiten evaluar el desempeño financiero y la eficiencia en el uso de los fondos públicos.
Para los ciudadanos peruanos, este nuevo marco de transparencia no solo refleja un avance institucional, sino una oportunidad para que las familias y las comunidades tengan acceso más directo a información sobre cómo se gestionan los recursos del Estado. Aunque los resultados financieros muestran un crecimiento en activos, también evidencian una presión creciente en la carga de pasivos. Esto pone de manifiesto la importancia de mantener una administración equilibrada, donde los gastos públicos no solo se incrementen, sino que se justifiquen con objetivos claros y medibles. En un contexto de inflación y desafíos económicos, el control de la gestión pública se convierte en un pilar clave para garantizar estabilidad y bienestar social.
La aprobación de esta cuenta no es solo un acto formal, sino una señal de que el Estado está avanzando hacia una gestión más responsable y visible. Para el lector peruano, significa que las decisiones que afectan su cotidiano están siendo respaldadas por datos claros y verificables, aunque aún queda trabajo por hacer para asegurar que cada peso destinado al sector público esté alineado con necesidades reales y sostenibles.
