Según Gestión, más del 70% de los trabajadores en el Perú desconoce los criterios que su empresa utiliza para establecer salarios y promociones. Este vacío de información no solo alimenta dudas sobre la equidad laboral, sino que también erosionan la confianza entre empleadores y empleados. A nivel global, el 77% de las organizaciones ya ha adoptado estrategias de transparencia salarial, aunque solo el 14% las ha implementado plenamente, según datos de Mercer. Esta brecha entre intención y práctica evidencia que, aunque el interés por comunicar las bases de las remuneraciones ha crecido, la ejecución sigue siendo limitada.
En el ámbito jurídico, las empresas ya no pueden justificar la falta de claridad sobre sus políticas salariales como una cuestión de buena práctica. Jorge Tomaya, docente del Departamento Académico de Derecho de la PUCP, señala que es obligación legal contar con una política salarial definida y explicar los criterios que guían la fijación de remuneraciones. No se puede ocultar cuánto gana cada trabajador, pero sí se debe revelar cómo se evalúan los puestos, qué factores se consideran al ajustar salarios y por qué existen diferencias entre empleados que desempeñan funciones similares. La confidencialidad, como protección de datos personales, está justificada, pero cuando se convierte en herramienta para ocultar decisiones arbitrarias, pierde su legitimidad.
El problema no se reduce a una cuestión interna de gestión. En el contexto peruano, donde el mercado laboral enfrenta desigualdades estructurales y una alta vulnerabilidad de los ingresos, la transparencia salarial puede ser un instrumento clave para promover justicia y estabilidad. Muchos trabajadores, especialmente en sectores informales o de baja especialización, no tienen acceso a información que les permita negociar mejoras salariales. Si las empresas comunican de forma clara y verificable los criterios de remuneración, los empleados podrían tomar decisiones más informadas sobre su carrera y, en última instancia, fortalecer el diálogo entre empleadores y trabajadores.
Para el peruano promedio, este tema no es abstracto. La realidad diaria muestra que muchos reciben salarios que no reflejan el valor real de sus funciones. La ausencia de criterios claros permite que decisiones salariales sean influenciadas por factores subjetivos, como el historial personal o la relación con el jefe, en lugar de métricas objetivas. A medida que el país avanza en políticas de inclusión laboral, la exigencia de transparencia en salarios no solo es ética, sino también una herramienta para construir un entorno de trabajo más justo y sostenible.
