Según Gestión Tu Dinero, la Compensación por Tiempo de Servicio (CTS) ha sido objeto de una transformación significativa en su uso y gestión. Desde 2021, el fondo ha sido liberado de forma total, permitiendo a miles de trabajadores dependientes acceder a liquidez en momentos de creciente presión económica. Sin embargo, esta facilidad ha desviado su propósito original. La CTS fue diseñada como un mecanismo de protección para trabajadores formales en caso de pérdida de empleo, brindando un respaldo temporal mientras se busca reinsertión laboral. Hoy, sin embargo, la mayoría de los retiros se destinan al consumo cotidiano, pagos de deudas y gastos familiares, según declaraciones de directivos financieros.
Los datos del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) revelan un descenso notable en el monto total de la CTS. En febrero de 2021, el fondo registraba S/21,824 millones. Al cierre del 2025, esa cifra se redujo a S/9,516 millones. Este declive refleja una disminución estructural en la disponibilidad del fondo, lo que pone en duda su capacidad para cumplir su función protectora. Aunque el trabajador puede retirar la totalidad de su ahorro, el uso de estos recursos se ha desviado de su finalidad inicial, lo que podría comprometer su efectividad en situaciones de desempleo.
El contexto actual se complica aún más al considerar el costo de vida en el Perú. El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) ha determinado que la canasta básica para un hogar de cuatro personas alcanza S/1,848 mensuales. Este monto cubre necesidades esenciales como alimentación, vivienda y transporte. Con este nivel de gasto, la mayoría de los trabajadores dependen de fondos como la CTS para mantener su estabilidad financiera. Sin embargo, si el fondo se reduce o se consume rápidamente, el riesgo de vulnerabilidad económica aumenta, especialmente en contextos de desempleo o pérdida de ingresos.
Para los peruanos, esto significa que el ahorro formal no es solo una herramienta de inversión, sino un pilar de seguridad. Si la CTS pierde su capacidad de respaldo, los trabajadores podrían enfrentar una brecha entre sus ingresos y sus necesidades básicas. Es vital que los trabajadores evalúen su uso del fondo, y que las instituciones financieras fortalezcan sus políticas para garantizar que este mecanismo siga cumpliendo su propósito original: proteger, no solo a los empleados, sino a las familias enteras en momentos de incertidumbre.
