Créditos grupales en Perú: cómo los emprendedores acceden al financiamiento
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Créditos grupales en Perú: cómo los emprendedores acceden al financiamiento

Gestión Tu Dinero1 de mayo de 2026Cortesia de Gestión Tu Dinero

Segun Gestión Tu Dinero, el acceso al crédito en el Perú continúa siendo un obstáculo para segmentos significativos de la población, a pesar del crecimiento del sistema financiero en los últimos años. La alta prevalencia de trabajo informal limita la capacidad de las personas para presentar ingresos estables, lo que dificulta para instituciones financieras evaluar de forma sólida el riesgo de sus clientes. Esta brecha ha impulsado el auge de los esquemas de financiamiento grupal, mecanismos que permiten a grupos de personas asumir juntas la responsabilidad de una deuda. Los productos, regulados por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), se centran en el grupo como unidad de evaluación, no en cada individuo por separado. Cada miembro se convierte así en deudor solidario, comprometiéndose a cubrir íntegramente las obligaciones si alguno de los compañeros no cumple. Los grupos suelen integrar entre cinco y treinta personas, generalmente emprendedores vinculados por relaciones familiares o de cercanía. La exposición máxima permitida por estos productos alcanza los S/ 60,000.

Por cada participante, el monto que puede acceder oscila entre S/ 500 y S/ 13,000, dependiendo del tamaño del grupo y de su historial de cumplimiento en esquemas similares. Los pagos se realizan de forma quincenal o mensual, es decir, cada 14 o 28 días. Si un miembro incumple, el resto del grupo asume solidariamente la deuda, lo que crea un mecanismo de responsabilidad compartida. Este modelo ha sido ampliado por instituciones como Financiera Confianza, que pasó de financiar a 36,822 personas en 2021 a 70,000 en 2025. Financiera Surgir destaca que los préstamos grupales representan el 17% de sus colocaciones de crédito, y que en conjunto generan alrededor del 50% de sus ingresos. Ambas entidades orientan sus ofertas principalmente a emprendedores que buscan soluciones flexibles y accesibles para sus necesidades iniciales.

Para los peruanos que operan en el sector informal o que aún no cuentan con historial crediticio, estos productos ofrecen una vía viable para acceder al capital sin necesidad de garantías tradicionales. Aunque el riesgo de incumplimiento está presente, el modelo de solidaridad permite una evaluación más realista del comportamiento de pago colectivo. El hecho de que los grupos se organicen en torno a redes de confianza también refleja un patrón cultural que prioriza la cooperación sobre la individualidad. Sin embargo, es fundamental que los usuarios comprendan que el compromiso es total y no negociable. Este sistema puede ser un puente para el crecimiento de microemprendimientos, especialmente en zonas rurales o periféricas donde las alternativas de crédito formales son escasas.