Segun Gestión, el sector automotriz peruano registró un impulso significativo en 2026, con una expansión superior al 40% hasta septiembre del año. Este avance se vincula a una recuperación económica general, al fortalecimiento de la confianza de los consumidores y a las condiciones más accesibles de financiamiento para compras de vehículos. Los datos de la Asociación Automotriz del Perú (AAP) muestran que el segmento de camiones alcanzó niveles históricos, impulsado por el crecimiento en actividades clave como minería, construcción, manufactura, comercio y logística. Paralelamente, los vehículos livianos, especialmente los SUV, representan más del 55% de las ventas, evidenciando una evolución en los hábitos de consumo y una intensificación de la competencia entre fabricantes.
El pronóstico para el cierre de 2026 apunta a un crecimiento del mercado de automóviles alrededor del 42%, cifra que se alinea con el desempeño registrado en los primeros diez meses del año. Aunque persisten riesgos externos como tensiones geopolíticas o eventos climáticos, el gerente de estudios económicos de la AAP, Alberto Morisaki, aseguró que el año ya está cerrado en términos de trayectoria. No obstante, se señala una posible debilidad en el arranque del 2027, derivada principalmente del posible retorno de un Fenómeno de El Niño de intensidad extraordinaria. Aunque ya se han observado efectos del evento climático, hasta la fecha no se ha registrado una influencia directa sobre el sector automotriz.
Para los consumidores peruanos, este panorama implica una realidad de alta disponibilidad de vehículos, especialmente en segmentos que reflejan las necesidades del mercado local. La creciente popularidad de los SUV, por ejemplo, está alineada con el uso de vehículos en terrenos variados, como zonas rurales o en zonas de actividad minera. Aunque el crecimiento del mercado automotriz es robusto, el riesgo climático que podría afectar el entorno económico en el próximo año debe ser considerado. Los peruanos que piensan en adquirir un vehículo deben evaluar no solo el precio y las características técnicas, sino también la estabilidad del entorno en el que se desenvuelve su uso, especialmente en regiones vulnerables a fenómenos climáticos. La inversión en un automóvil no es solo una decisión de consumo, sino también una exposición al contexto ambiental y económico que define su vida útil y operatividad.
