Según arXiv q-fin, el mercado de automóviles en China ha experimentado una transformación tecnológica significativa, pasando de un 1% de ventas de vehículos eléctricos (EV) en 2015 a un 45% en 2024. Este cambio se ha modelado mediante un enfoque de equilibrio en productos diferenciados, que permite medir no solo el crecimiento de la demanda, sino también las consecuencias en el bienestar y en la reasignación de recursos dentro del sector. Los beneficios privados generados por cada yuan de subsidio entregado en 2024 alcanzan aproximadamente 3.38 yuanes, aunque su distribución no es uniforme. Las pérdidas percibidas por los consumidores al eliminar el subsidio son cinco veces más elevadas en las regiones de primer nivel que en el resto del país. Casi la mitad del impacto total sobre el bienestar se debe a procesos de aprendizaje indirectos, basados en la evolución del conocimiento de mercado, más que a transferencias directas de dinero. En cuanto a las empresas, aquellas especializadas en vehículos eléctricos —como BYD, Tesla y nuevas entrantes— mantienen entre un 16% y un 27% de su actividad en 2024 incluso tras la eliminación del apoyo estatal, mientras que las fabricantes tradicionales, de propiedad estatal, reducen su participación a solo un 11%. Una descomposición mediante el método de Shapley identifica seis componentes clave: calidad del producto, diversidad de ofertas, reducción de costos de baterías, subsidios directos, efectos residuales y estructura del mercado. Los avances en calidad de los productos representan la mayor contribución al crecimiento (un +45.49%), seguidos por la ampliación del conjunto de opciones disponibles (+14.81%) y la disminución de costos en baterías (+8.20%). El componente de subsidios registra un impacto negativo (-13.63%), no por disminuir la demanda, sino porque el programa fue reducido progresivamente. Una simulación alternativa que elimina completamente el subsidio en 2024 muestra que el mercado de EVs se contrajería entre un 23% y un 33%, lo que refleja una dependencia estructural del apoyo financiero.
Para el lector peruano, este caso ofrece una mirada clave sobre cómo los incentivos gubernamentales pueden moldear no solo la adopción de tecnologías, sino también la redistribución de poder dentro de un sector competitivo. En un contexto donde el Perú está avanzando en la transición energética y en la modernización de su infraestructura automotriz, los resultados sugieren que la eliminación de subsidios podría generar una brecha entre empresas tradicionales y nuevas innovadoras. Si bien el crecimiento de vehículos eléctricos depende de factores como la calidad y la disponibilidad de productos, también requiere una estrategia de apoyo que no solo se limite a costos directos, sino que incluya incentivos para el desarrollo de conocimiento y la adopción tecnológica. La experiencia china indica que los cambios estructurales en mercados tecnológicos no son lineales, y que el bienestar colectivo se ve afectado de forma desigual. Para el desarrollo sostenible de nuestro sector automotriz, es esencial diseñar políticas que promuevan tanto la innovación como la inclusión, evitando que la transición tecnológica se convierta en una exclusión de sectores tradicionales.