Según Bloomberg Línea, la tasa de morosidad en el sector bancario argentino aumentó de un 2,9% en febrero de 2025 a 11,2% en el segundo mes del año actual, generando alarmas entre los especialistas económicos. Este ascenso ha provocado una serie de debates sobre la necesidad de intervenciones estatales, especialmente en el marco de propuestas legislativas que, según fuentes como Clarin, alcanzan 14 iniciativas distintas en el Congreso. En este escenario, Alejandro Butti, director ejecutivo de Banco Santander en Argentina, defendió que el sector financiero ya cuenta con herramientas internas para gestionar la situación.
Butti señaló que las propuestas de ley, que incluyen mecanismos como el congelamiento de pagos o la imposición de límites a tasas de interés, podrían obstaculizar la expansión del crédito. “Esto no favorece el crecimiento de la oferta crediticia, sino que genera inseguridad”, argumentó. En su explicación, citó un escenario hipotético: si un cliente que ha depositado en un plazo fijo a una tasa alta descubre que el gobierno está considerando una ley que permita préstamos a tasas más bajas, podría decidir retirar su dinero. Este efecto, a largo plazo, afectaría negativamente la acumulación de depósitos, que son el pilar fundamental para la generación de nuevos créditos.
El ejecutivo destacó que los bancos ya han actuado activamente en reestructuraciones de deudas, sin necesidad de autorizaciones legislativas. A través de estas acciones, el sistema financiero logró alcanzar niveles de crédito y depósitos respecto al PIB que se sitúan en la zona de un solo dígito y medio. Esta estabilidad, según Butti, demuestra que los mecanismos internos del sector son suficientes para responder a los desafíos actuales.
Para los lectores peruanos, este caso ofrece una reflexión clave sobre el papel de las instituciones financieras en tiempos de presión económica. Mientras que Argentina enfrenta una creciente morosidad, el Perú también ha registrado fluctuaciones en su sistema bancario, especialmente en contextos de inflación y tasas de interés altas. Los resultados de Argentina indican que intervenciones gubernamentales rápidas pueden generar más incertidumbre que soluciones. En un entorno donde los depósitos son el motor del crecimiento crediticio, es fundamental que los bancos mantengan autonomía para gestionar sus operaciones, sin que la política legislativa se convierta en un obstáculo. La experiencia argentina sugiere que la confianza en los mecanismos internos del sector financiero puede ser más efectiva que cualquier reforma legislativa impulsada desde el poder público.
