Según Gestión, las operaciones logísticas en Lima enfrentan una escalada significativa de gastos que van más allá del simple costo de combustible o del conductor. Aunque muchas empresas priorizan estos elementos, el análisis revela que los verdaderos sobrecostos surgen de múltiples puntos dentro del flujo de operación. Inventario estacionado por semanas, entregas fallidas, tiempos de espera y rutas ineficientes contribuyen de forma acumulativa a una disminución del margen de ganancia. Para Pablo Padilla, jefe del Departamento de Diseño y Producción Industrial de TECSUP, reducir el costo logístico a solo los gastos de transporte es un error estratégico. "Los costos logísticos incluyen todo lo que se gasta para mover, almacenar y entregar un producto", señala.
El almacén no es solo un espacio físico: su gestión influye directamente en la salud financiera de una empresa. Un stock excesivo puede bloquear flujos de efectivo, mientras que niveles insuficientes generan pérdidas por ventas no realizadas. El problema no radica en tener demasiado o poco producto, sino en contar con la cantidad errónea en el momento inadecuado. Productos que no rotan, artículos vencidos o dificultades de liquidez son indicadores claros de un sistema de inventario desajustado. Esta situación se agrava en empresas de tamaño mediano, que carecen de herramientas tecnológicas para monitorear con precisión sus flujos de mercancías.
Para obtener una visión inicial, se recomienda evaluar cinco indicadores clave: el costo logístico sobre ventas, el gasto por entrega, los días de inventario y el nivel de rotación de stock. Cada uno de estos parámetros ofrece una pista sobre la eficiencia real de una operación. Un análisis profundo permite identificar no solo cuánto se gasta, sino cómo se distribuye ese gasto en distintos puntos del proceso.
Para los empresarios peruanos, especialmente en zonas urbanas como Lima, este panorama implica una necesidad urgente de reevaluar sus estructuras logísticas. Muchas micro y pequeñas empresas operan con modelos tradicionales que no integran datos en tiempo real. Si no actúan, los costos crecientes podrían comprometer su viabilidad a largo plazo. El sector debe adoptar un enfoque más holístico, que vaya más allá del transporte y abarque el manejo del inventario, la planificación de entregas y el uso eficiente del capital. En un entorno donde la demanda es creciente y la competencia intensa, una gestión logística inadecuada puede convertirse en una brecha decisiva entre el crecimiento y la insolvencia.
