Segun Forbes Business, el incremento en los gastos de salud por parte de las empresas está siendo impulsado principalmente por el consumo de medicamentos para pérdida de peso, como Ozempic, Zepbound y Wegovy. Un estudio reciente del índice médico Milliman para 2026 revela que el costo anual de asegurar a una familia de cuatro supera los 35.000 dólares, lo que representa un alza del 7,2% en comparación con el año 2025. En este escenario, el aporte esperado de los empleados, incluyendo cuotas personales y gastos fuera de bolsillo, representa el 58% del total, aproximadamente 15.000 dólares. La categoría de farmacia se convierte en el componente de mayor crecimiento del índice, al ascender un 14,8% anual, mientras que los gastos por medicamentos se sitúan en el 13% del total de gastos familiares de salud, equivalentes a 4.700 dólares en 2026.
Las compañías enfrentan una presión creciente para gestionar estos gastos, especialmente al considerar que los medicamentos GLP-1, aunque diseñados para el tratamiento de la diabetes, han adquirido un papel clave en estrategias de control de peso. Este crecimiento no solo afecta el presupuesto de las aseguradoras, sino que también impacta directamente a los empleados, quienes deben asumir mayores cargas económicas a través de primas más altas, deducibles o cuotas. Algunas empresas ya han comenzado a evaluar si deben mantener o suspender el cobro de estos medicamentos, especialmente en casos fuera del tratamiento de diabetes. El informe del Business Group on Health señala que el porcentaje de empresas que continúan cubriendo GLP-1 para condiciones no diabéticas se mantendrá estable, mientras que aquellas que sí ofrecen estos medicamentos para pérdida de peso imponen mayores controles: prescripciones por proveedores especializados, participación en programas de gestión del peso y exigencias más altas a los proveedores para que ofrezcan modelos financieros sostenibles y eficientes.
Para el lector peruano, este panorama refleja una realidad en la que el crecimiento de medicamentos especializados puede generar un aumento significativo en los costos de salud familiar. En un contexto donde el acceso a servicios de salud y medicamentos es clave, especialmente en zonas rurales o con bajos niveles de cobertura, las empresas podrían optar por políticas más restrictivas. Esto podría afectar el acceso a tratamientos para condiciones como el sobrepeso o la obesidad, que afectan a una gran parte de la población. Aunque los beneficios médicos son evidentes, los gastos asociados deben ser evaluados en conjunto con la capacidad de pago familiar, la estructura de seguros y las políticas de salud de los empleadores. Es fundamental que tanto el sector privado como las instituciones públicas promuevan modelos que equilibren eficiencia financiera con accesibilidad y equidad.
