Según Gestión, el sector de la construcción en Perú muestra señales de recuperación, con proyecciones de crecimiento que oscilan entre el 5% y el 15% en el corto y mediano plazo. La Cámara de Comercio de la Construcción (Capeco) reporta una estimación de 15% de expansión para marzo, mientras que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) anticipa un crecimiento total del 5% para 2026. Aunque el panorama general parece positivo, una revisión detallada de la Encuesta de Expectativas Empresariales revela una distribución desigual en las proyecciones. En este escenario, solo el segmento de proveedores eleva sus estimaciones, pasando de 6.3% a 7.6% para abril, mientras que infraestructura y edificadores reducen sus pronósticos a 5.8% y 5.5% respectivamente.
La diferencia entre estos grupos se explica por las distintas dinámicas operativas. Los proveedores pueden escalar rápidamente sus capacidades, como habilitar un tercer turno laboral cuando las ventas aumentan. En contraste, los proyectos de infraestructura y edificación requieren procesos complejos de planificación, diseño y autorización que limitan su flexibilidad. Como señala Guido Valdivia, vicepresidente ejecutivo de Capeco, "no es posible importar una casa o una obra de infraestructura", lo que implica que cada unidad debe ser fabricada localmente, generando barreras ante la demanda creciente. Esta característica, combinada con la rigidez de los procesos previos, dificulta la adaptabilidad del resto del sector.
A pesar del avance en el grupo de proveedores, el crecimiento no se traduce en un aumento significativo de compras por parte de los demás actores. En el sector, la práctica de acumular existencias no es viable, especialmente en obras que requieren especificaciones técnicas y personalización. Esta limitación subraya que el dinamismo observado no se extiende a toda la cadena productiva, sino que se concentra en una sola parte.
Para el lector peruano, este panorama indica que, aunque el crecimiento del sector de la construcción se mantiene en marcha, su impacto en el empleo y en las cadenas de suministro será desigual. Los proveedores pueden aprovechar el entorno actual para expandirse, pero las empresas que operan en fases de diseño o ejecución de obras enfrentarán mayores obstáculos. Esto sugiere que la inversión en infraestructura local debe acompañarse de políticas que reduzcan los tiempos de autorización y fomenten la innovación en procesos productivos, para que el crecimiento se distribuya de forma más equilibrada y sostenible.
