Segun Gestión, el sector de la construcción en Perú registró un impulso significativo en abril, con un crecimiento del 20.3% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este avance, según el último informe de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), marca una aceleración que no se observaba desde la recuperación postpandémica. La principal fuerza impulsora de este incremento fue la inversión pública, que tuvo una expansión de 50.1% en abril, superando los niveles registrados en agosto de 2021, el punto más alto del recupero de la pandemia.
El vicepresidente ejecutivo del gremio, Guido Valdivia, destacó que este impulso se mantuvo en el primer cuatrimestre del año, con una estimación de crecimiento del 15.2%. Esta cifra representa el mejor desempeño en cinco años y refleja una aceleración sostenida desde noviembre del año pasado. A pesar de que el consumo de cemento creció solo un 11.7%, sigue manteniendo un ritmo de expansión de dos dígitos. La inversión privada, por su parte, registró un aumento del 13.2% en abril, según datos del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Este resultado es coherente con el objetivo oficial de crecimiento del 9.5% para 2024, aunque también subraya la capacidad del sector privado para mantener actividad frente a condiciones macroeconómicas desafiantes.
Valdivia advirtió que las cifras deben interpretarse con cautela, ya que la paralización de obras puede distorsionar los indicadores. La eficiencia de las inversiones públicas también queda en riesgo si no se garantizan los procesos de ejecución y control. Aunque el crecimiento en abril fue notable, la sostenibilidad de este impulso dependerá de la capacidad de las instituciones para gestionar los proyectos con eficiencia y transparencia.
Para los peruanos, este panorama sugiere que el crecimiento del sector de la construcción puede traducirse en empleo, especialmente en regiones urbanas como Lima, donde la demanda de trabajadores en obras públicas y privadas ha aumentado. Sin embargo, el tipo de empleo generado —que en muchos casos se centra en trabajos de baja calificación— puede dejar sin oportunidades a segmentos vulnerables de la población. Es clave que el gobierno y los sectores privados trabajen juntos para que el crecimiento no se concentre en puestos de bajo valor, sino que se vincule con formación laboral, condiciones dignas y acceso equitativo a la economía. Así, el avance en la construcción puede convertirse en una herramienta para el desarrollo inclusivo, no solo para la expansión de infraestructura.
