Según Gestión Tu Dinero, los buró de crédito ofrecen un servicio clave para quienes buscan evaluar la solvencia de posibles inquilinos antes de firmar un contrato de arrendamiento. Este tipo de consulta, conocida como reporte de terceros, permite a propietarios acceder a la información crediticia de personas que no son directamente conocidas. El servicio, que ya se emplea cada mes en cerca de 8.000 ocasiones con fines inmobiliarios, ha registrado un crecimiento entre el 12% y el 13% respecto al año anterior. Este aumento se vincula directamente con la escasez de vivienda en el Perú, lo que ha impulsado la demanda de alquileres.
Aldo Saavedra, vicepresidente comercial de Experian, resalta que muchas personas que actúan como agentes inmobiliarios o gestionan propiedades privadas utilizan estas herramientas para tomar decisiones más objetivas. Antes, los propietarios recurrian a relaciones personales —como amigos de familia— para evaluar a posibles inquilinos. Esa práctica, aunque común, puede estar expuesta a sesgos, ya que no siempre refleja la realidad de los pagos reales. Hoy, con acceso a datos verificados, las decisiones de alquiler pueden basarse en cifras reales, no en percepciones subjetivas.
El reporte crediticio de un potencial inquilino revela su historial de pagos, su nivel de endeudamiento y su capacidad de cumplimiento. Esto permite a los propietarios identificar riesgos antes de comprometerse con una renta. Por ejemplo, un inquilino con alta deuda o historial de incumplimientos podría representar una mayor probabilidad de incumplimiento del contrato. En contrapartida, un perfil crediticio sólido puede ofrecer mayor seguridad, reduciendo la exposición de riesgo del arrendatario.
Para los peruanos, especialmente en zonas como Lima, donde el mercado inmobiliario es dinámico y la oferta de vivienda limitada, este tipo de herramienta se vuelve esencial. Muchos jóvenes o profesionales que buscan vivir en el centro de la ciudad sin tener acceso a hipotecas optan por alquilar. En ese contexto, la capacidad de evaluar con precisión la solvencia de un inquilino no solo protege el activo inmobiliario, sino que también contribuye a la estabilidad del mercado. Además, al reducir la incidencia de incumplimientos, se fortalece la confianza entre arrendadores y arrendatarios, lo que puede generar un ciclo positivo en la economía local.
En resumen, el uso de reportes de terceros en arrendamientos no es solo una práctica técnica, sino una estrategia de gestión que combina datos objetivos con necesidades reales del mercado. Para quienes buscan proteger sus inversiones inmobiliarias en un entorno de alta demanda, este servicio representa una herramienta clave de control y prevención de riesgos.
