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Cómo los fabricantes pueden reducir el riesgo en el retail
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Cómo los fabricantes pueden reducir el riesgo en el retail

Wharton Knowledge26 de setiembre de 2026Cortesia de Wharton Knowledge

Segun Wharton Knowledge, las cadenas minoristas enfrentan un dilema estructural: deben anticipar las preferencias de los consumidores antes de que se materialicen en compras reales. Esta incertidumbre los obliga a asumir un alto grado de exposición a pérdidas, ya que muchas veces los productos que lanzan no logran encontrar demanda. El modelo tradicional, en el que el comerciante mantiene el inventario y toma la decisión de qué ofrecer, se convierte así en un punto débil en el flujo de información entre lo que se produce y lo que se compra.

John Zhang, docente de marketing en la Escuela de Negocios de Wharton, destaca que en este sistema, el riesgo de no vender se concentra en las tiendas. Los comerciantes deben invertir capitales en productos que no han sido validados por el mercado, lo que puede generar pérdidas significativas. Este enfoque, aunque común, no permite una retroalimentación rápida ni una adaptación ágil a los cambios de preferencia del consumidor. En contraste, el modelo de “tienda dentro de la tienda” redistribuye ese riesgo. En este escenario, los fabricantes asumen el control del inventario, validan directamente el interés del cliente y solo producen lo que realmente se demanda.

Este enfoque no es nuevo, pero ha sido ampliamente implementado en mercados asiáticos, donde las empresas de consumo han desarrollado estrategias de distribución más cercanas al consumidor. La capacidad de los fabricantes para gestionar el stock y medir el comportamiento de compra en tiempo real les permite actuar con mayor precisión. Empresas como Amazon y Alibaba han integrado versiones de este modelo en sus plataformas, permitiendo a los productores lanzar productos bajo prueba, con entregas directas y evaluaciones en línea que reflejan el verdadero interés del mercado.

Este cambio de estructura no solo optimiza la eficiencia operativa, sino que también reconfigura la relación entre productor y consumidor. En lugar de una interacción pasiva, se genera un ciclo de retroalimentación dinámica. Los compradores no solo eligen, sino que también validan productos en tiempo real, mientras que los fabricantes se ajustan a la demanda real, reduciendo el desperdicio y acelerando la innovación.

Para los consumidores peruanos, este modelo representa una oportunidad clave. En un contexto donde el mercado local aún enfrenta dificultades para anticipar tendencias (como el crecimiento de productos ecológicos o tecnológicos), una mayor integración entre productores y usuarios permitiría que las marcas se alineen mejor con las necesidades reales. Si los fabricantes pueden validar la demanda antes de producir, el país podría ver un aumento en la disponibilidad de productos localizados, sostenibles y adaptados a los hábitos de consumo de sus ciudadanos. Además, esto podría reducir la dependencia de importaciones, fortaleciendo la economía nacional mediante una mayor eficiencia en la cadena de suministro.