Segun Gestión Tu Dinero, un estudio de Ipsos Perú revela que los peruanos promedian una calificación de 9 sobre 20 en conocimiento financiero, indicando un nivel de comprensión limitado. Este resultado se obtuvo al evaluar la capacidad de los ciudadanos para estimar ganancias de interés en una cuenta bancaria durante cinco años, así como para entender el funcionamiento de su historial crediticio. Solo la mitad de los encuestados identificó completamente el propósito de ese documento, lo que evidencia una brecha significativa en la educación financiera. Javier Álvarez, experto en tendencias de Ipsos Perú, señala que muchos usuarios no comprenden conceptos básicos del sistema financiero, y que el mercado podría mejorar su comunicación mediante lenguaje más accesible.
El desempeño varía notablemente según el nivel socioeconómico. En grupos de nivel A y B, el promedio sube a 11 sobre 20, lo que sugiere un mayor nivel de formación financiera. En cambio, los encuestados del nivel C obtienen un puntaje de 10.1, insuficiente para pasar una prueba de comprensión básica. Esta disparidad se refleja también en la división entre bancarizados y no bancarizados: los primeros logran una puntuación promedio de 9.9, mientras que los últimos quedan en 6.1. La brecha es aún más clara entre zonas urbanas y rurales, con 9.7 versus 6.3 respectivamente.
Los conceptos de inflación y riesgo son más reconocidos, pero la diversificación sigue siendo un obstáculo clave para tomar decisiones sólidas en ahorro e inversión. Este hallazgo señala que el conocimiento financiero no es uniforme, y que muchos peruanos carecen de herramientas para gestionar sus recursos de forma efectiva. Aunque el 63% de los encuestados afirma sentirse capaz de tomar decisiones financieras independientes, ese autoestima no se traduce necesariamente en competencia real con los instrumentos del mercado.
Para los peruanos, especialmente en contextos de bajos ingresos o zonas rurales, esta brecha implica que las estrategias para construir fondos para hijos requieren enfoques más sencillos y escalonados. La educación financiera debe ir más allá de la teoría y convertirse en una práctica cotidiana. Inversiones iniciales pequeñas, como ahorros mensuales en cuentas de ahorro o fondos de inversión indexados, pueden ser una puerta de entrada. Además, la promoción de contenidos simples y visuales en escuelas y comunidades podría ayudar a cerrar la brecha de conocimiento. La clave está en hacer que el dinero no sea un misterio, sino una herramienta que todos pueden usar.
