Según Gestión Tu Dinero, los emprendedores de micro y pequeñas empresas (mypes) enfrentan un creciente riesgo de colapso al tomar decisiones financieras sin análisis previo, especialmente ante contingencias como emergencias sanitarias o interrupciones en la cadena de abastecimiento. Estas situaciones pueden poner en peligro la continuidad de un negocio en cuestión de días. José Ramírez, docente de Contabilidad y Tributación del Instituto CERTUS, identificó cinco conductas que reducen significativamente las posibilidades de mantener operativo un negocio en momentos de incertidumbre.
Una de las primeras fallas es la ausencia de planificación financiera. Muchos emprendedores reaccionan sin considerar escenarios alternativos, asumiendo que las ventas se detendrán total o parcialmente. En cambio, se recomienda proyectar reducciones de entre 20% y 80% en ingresos, para diseñar respuestas diferenciadas según cada nivel de caída. Esto permite anticipar acciones clave, como reducir personal o ajustar costos operativos, sin perder la capacidad de respuesta.
Otro error común consiste en usar préstamos para expandir el negocio durante una crisis. El financiamiento debe destinarse únicamente a gastos esenciales: pagos a proveedores, salarios, alquileres y servicios básicos. Invertir en maquinaria, campañas publicitarias o nuevos mercados no solo es riesgoso, sino que puede agotar los recursos disponibles en momentos de escasez.
La falta de control sobre el estado financiero de la empresa también representa una brecha crítica. Es vital monitorear el flujo de caja, separar gastos fijos y variables y estudiar el comportamiento histórico de ventas. Estos datos permiten detectar signos tempranos de liquidez insuficiente y tomar medidas proactivas.
Además, muchas mypes se endeudan excesivamente sin evaluar sus reservas internas. Antes de pedir un crédito, debe verificarse si la empresa cuenta con fondos propios para cubrir la contingencia. Si se acude al crédito, debe ser a nombre de la empresa, con tasas de interés mínimas y sin comprometerse a pagos que excedan su capacidad real.
Finalmente, la práctica de ahorrar para “reservar” en momentos de crisis no se debe considerar una estrategia viable. El dinero que se guarda debe ser utilizado para cubrir necesidades inmediatas, no como una reserva de “eventuales” escenarios.
Para los emprendedores peruanos, este panorama resalta la importancia de mantener un sistema financiero riguroso y adaptable. En un contexto donde las fluctuaciones económicas son frecuentes —por ejemplo, por cambios en la demanda de productos o por condiciones climáticas—, una gestión financiera proactiva no es una opción, sino una necesidad. Las mypes que ignoran estas pautas corren el riesgo de verse afectadas de forma irreversible, mientras que aquellas que aplican estos principios pueden mantener su operatividad incluso en tiempos de incertidumbre.
