Según Gestión, la Asociación Peruana de Autores y Compositores (Apdayc) registró 145 licencias nacionales en el primer semestre de 2026 para espectáculos de alto costo, definidos como aquellos con taquillas superiores a 360 mil soles. Este número representa un incremento de nueve respecto al mismo periodo del año anterior, cuando se otorgaron 136 autorizaciones. La cifra refleja una consolidación del sector, donde eventos de gran impacto se convierten en un pilar de la economía cultural del país.
Los datos revelan que cinco conciertos destacaron por el volumen de ingresos generados. Entre ellos, se incluyen fechas dobles de Bad Bunny, Alejandro Sanz y Una Noche de Salsa, así como una presentación triple de Soda Stereo ECOS y una sola de My Chemical Romance. El director de Clientes Especiales y Megaconciertos de la Apdayc, Marlon Castro, señaló que todos estos eventos tuvieron lugar en el Estadio Nacional, un espacio con capacidad para albergar más de 40,000 personas. En este contexto, cuatro de los cinco espectáculos compartieron la misma estructura: presentaciones dobles o triples, lo que indica una estrategia de aprovechamiento del espacio y del público.
Aunque Lima sigue siendo el epicentro de la industria del espectáculo, por su densidad demográfica y circulación de público, el mercado no se limita a la capital. Arequipa, Trujillo y Piura han comenzado a integrarse en los planes de promoción de artistas. Castro aclaró que el empresario busca Lima por su mayor capacidad de afluencia, pero también reconoce que el mercado del entretenimiento está expandiéndose. Esta dinámica implica que un evento en Lima no solo genera ingresos locales, sino que también abre puertas a una cadena de actividades en ciudades interiores.
Para los peruanos, este desarrollo representa una oportunidad de acceso más amplio a la cultura. Aunque los eventos de alto costo aún se centran en la capital, la proyección de que los artistas amplíen su itinerario a regiones como Arequipa o Trujillo sugiere que la diversidad cultural está siendo reforzada. No solo se está generando más ingreso para los autores, sino que también se está fortaleciendo el tejido social y económico de zonas más alejadas. Este crecimiento indica que el entretenimiento no es solo un fenómeno urbano, sino un eje de desarrollo regional que puede impulsar la economía local y la identidad cultural de cada región.
