Segun Bloomberg Línea, Bank of America (BAC) alerta que Colombia podría recurrir al Fondo Monetario Internacional si el Congreso niega o diluye la Ley de Ajuste Fiscal, una medida clave para estabilizar sus cuentas públicas. El banco la califica como una estrategia de contingencia, un “plan B”, al que podría recurrir si el esfuerzo por reducir el déficit no se materializa. Este escenario se vuelve plausible tras el anuncio del Ministerio de Hacienda, que reveló gastos por COP$60 billones (equivalente a US$19.253 millones) que habían sido ocultados durante la gestión de Petro. La transparencia de los gastos públicos ha sido un avance, pero deja pendiente la ejecución del ajuste fiscal, cuya eficacia será la clave para evitar el apoyo externo.
El escenario más probable, según el equipo de analistas de BofA, incluye que el Congreso apruebe la ley, pero con una reducción significativa frente a la propuesta inicial. El gobierno aspira a disminuir el déficit primario de 2027 en 2,2 puntos porcentuales del PIB, mientras el banco estima que el resultado final podría alcanzar solo 1,5 puntos. Para el equipo, cualquier decisión que limite esta reducción o la elimine en su totalidad generaría una señal clara de inestabilidad financiera. En ese caso, la administración de De la Espriella podría formalizar una solicitud de financiamiento al FMI. El banco establece como umbral crítico un déficit primario que no mejore, ya sea en 2026 o en 2027, ya que el déficit estimado para 2026 se sitúa en 3,3% del PIB.
La necesidad de recursos también se ve ampliada. El presupuesto de 2027, tras su rediseño, requiere US$30.000 millones en financiamiento externo. BofA considera que este monto sería extremadamente difícil de obtener sin el apoyo de un programa del FMI. El equipo del banco subraya que, en su opinión, lograr este nivel de financiamiento sin un acuerdo con el FMI parece “muy difícil”. Esta evaluación refleja una realidad en la que la viabilidad de las políticas fiscales depende no solo de la voluntad política, sino de la capacidad de ejecutar ajustes estructurales.
Para el lector peruano, este caso ofrece una mirada clara sobre cómo los gobiernos en países en desarrollo enfrentan tensiones entre mantener gastos públicos y cumplir con obligaciones de sostenibilidad financiera. Aunque Colombia es un país distinto, su experiencia resalta que los déficits elevados, sin ajustes reales, generan una dependencia creciente de instituciones internacionales. Este riesgo puede ser una lección para el Perú, donde también se enfrentan desafíos en el equilibrio entre expansión económica y estabilidad presupuestaria. La importancia de la transparencia y la ejecución de políticas fiscales se convierte así en una herramienta clave para evitar futuras dependencias externas.
