Según Gestión, el debate sobre el alquiler de cocheras en viviendas peruanas ha ganado relevancia debido a las limitaciones que pueden imponer las juntas de propietarios. Aunque el propietario individual puede permitir el uso de su estacionamiento, esta acción no está libre de restricciones legales o internas. La clave para entender la viabilidad de este tipo de transacción radica en determinar si la cochera forma parte de la propiedad exclusiva del inmueble o si es un bien común. En el primer caso, el propietario tiene derecho a disponer de ella, pero solo bajo las condiciones establecidas por el reglamento interno. Si, por el contrario, se trata de un bien compartido, cualquier disposición personal sobre su uso sería inválida.
El reglamento interno juega un rol decisivo. Puede incluir cláusulas que prohíben el alquiler a terceros, aunque estas disposiciones deben ser razonables, proporcionalmente justificadas y consistentes con la ley. Criterios como la seguridad del edificio, el control de accesos o la convivencia entre vecinos pueden servir como fundamentos legítimos para tales restricciones. Sin embargo, una prohibición total sin base justificada podría considerarse arbitraria y vulnerar el derecho de propiedad de los propietarios. Expertos como Pedro Pablo Castañeda y Luis Mejía Serván señalan que la validez de estas normas depende de su incorporación formal y de que no desnaturalicen el derecho individual de uso.
Aníbal Urtecho, de Monroy y Shima Abogados, resalta que cualquier limitación debe ser coherente con los intereses comunes del edificio. Si el reglamento nunca ha establecido prohibiciones sobre alquileres a personas externas, entonces el derecho de disponibilidad de la cochera se mantiene. En este escenario, el propietario puede permitir el ingreso de un arrendatario, siempre que cumpla con las normas de acceso y seguridad del inmueble. La objeción de la junta por ser una persona ajena no es suficiente para negar el acceso, especialmente si no hay una cláusula específica en el reglamento.
Para el lector peruano, este tema tiene un impacto directo. Muchos sectores urbanos, como Lima o Arequipa, presentan altos niveles de congestión vehicular y escasez de estacionamientos. En esas zonas, una cochera no utilizada puede convertirse en una oportunidad económica real. Aunque las juntas de vecinos pueden intentar imponer restricciones, el derecho de propiedad y el cumplimiento de reglamentos internos deben equilibrarse. Si un propietario busca generar ingresos, debe revisar detenidamente el reglamento del edificio y, en caso de dudas, consultar a un profesional del derecho inmobiliario. Así, puede actuar con claridad, sin exponerse a sanciones o conflictos que afecten su relación con los vecinos.
