Segun CNBC Markets, Coca-Cola está impulsando una transformación en sus ofertas de bebidas mediante tecnologías personalizadas y tendencias actuales. La empresa, que opera desde instalaciones ocultas cerca de su sede global en Atlanta, ha desarrollado soluciones innovadoras para sus dispensadores, incluyendo versiones que elaboran bebidas "suculentas", mezclando refrescos con sirup, crema o otros ingredientes. En una alianza con AMC Theatres, la marca pone a prueba un dispensador Micro Matic que produce refrescos de colores vibrantes, diseñados para atraer a consumidores jóvenes. Además, se prevé el lanzamiento de una gama de bebidas energéticas bajo etiqueta propia, con opciones personalizadas por sabor y color.
Este enfoque responde a un cambio en el comportamiento de los consumidores, especialmente en el segmento de generación Z, quienes valoran más las experiencias sensoriales en sus comidas y bebidas. Según datos de Circana, en el segundo trimestre del año, las ventas de bebidas en restaurantes superaron tanto las porciones de comida en sí como las combinadas con bebidas. Esto indica que, incluso cuando los usuarios reducen su gasto en alimentos, el consumo de bebidas se mantiene activo y crece. David Portalatin, vicepresidente senior de Circana y asesor en servicios alimenticios, señala que para este grupo, una bebida es más que hidratación: es una pausa, una fuente de energía o un entretenimiento accesible, a un costo menor.
La estrategia de Coca-Cola no es solo comercial, sino funcional: las cadenas como McDonald's o Wendy's ya han ampliado sus opciones de bebidas para adaptarse a esta demanda. Los operadores del sector, al buscar aumentar sus ingresos, deben ofrecer alternativas fáciles y atractivas. La empresa reconoce que hoy en día, la disponibilidad de bebidas personalizadas ya no es un lujo, sino una expectativa. Megan Tallman, directora de equipos dispensables e innovación en América del Norte de Coca-Cola, enfatiza que esta funcionalidad es esencial: "No se trata de un beneficio, es una necesidad". La generación Z, en particular, está dispuesta a pagar hasta 10 dólares por una bebida que combine sabor, diseño y experiencia.
Para los consumidores peruanos, este movimiento refleja una evolución en el mercado de servicios alimenticios. En un contexto donde los precios de alimentos siguen siendo sensibles y las familias reducen gastos, las opciones de bebidas personalizadas pueden convertirse en un punto clave de diferenciación. Los restaurantes que integren tecnologías sencillas y atractivas —como dispensadores de bebidas con variedad de sabores— podrían captar más atención, especialmente entre jóvenes que buscan experiencias rápidas y diferenciadas. Este enfoque no solo refuerza la relación con el cliente, sino que también abre puertas a nuevos modelos de negocio en el entorno local.