Según Gestión, la Compañía Nacional de Chocolates de Perú (CNCH) presenta un plan de modernización en su planta del Cercado de Lima, con el objetivo de fortalecer su capacidad de producción de derivados de cacao. El proyecto, detallado en un Informe Técnico Sustentatorio, incluye tres ejes clave: ampliación de capacidad de derivados de cacao, automatización del envasado de productos festivos y optimización del proceso de aplicación de stretch film. La inversión total para estos cambios asciende a S/2.26 millones, distribuidos en S/1.95 millones para la ampliación de derivados de cacao, S/272,000 para la automatización del envasado y S/38,978 para la mejora del uso de película plástica. Todas las modificaciones se llevarán a cabo dentro de la misma instalación actual, sin necesidad de construir nuevas estructuras.
El núcleo del proyecto se centra en la adquisición de un nuevo tostador y un descascarillador de granos de cacao. Este cambio incrementará la capacidad de producción de derivados de cacao de 2,593 a 5,190 toneladas al año, lo que representa un crecimiento del 100.1%. Paralelamente, la producción de cocoas se elevará de 1,770 a 5,190 toneladas anuales, un avance del 193.1%. Además, la producción de Mogul aumentará en un 13.7%, alcanzando 2,387 toneladas anuales. El área afectada por estas mejoras es de 614 metros cuadrados, donde se implementarán equipos que actualmente no están presentes en la planta. Este enfoque tecnológico busca no solo aumentar la eficiencia, sino también garantizar la sostenibilidad de los procesos industriales.
Para los consumidores peruanos, este desarrollo tiene un impacto directo en la disponibilidad y calidad de productos típicos del mercado nacional. La CNCH, que posee marcas como Winter’s, Olé Olé y Chin Chin, es una de las principales fuentes de golosinas en el país. Con una mayor capacidad de producción, es probable que se reduzcan los tiempos de entrega, se mejore la estabilidad de precios y se amplíe la oferta de productos durante épocas de alta demanda, como las festividades. Además, al integrar tecnologías más eficientes, la empresa podría responder mejor a cambios en los hábitos de consumo, especialmente en contextos donde el interés por productos locales y sostenibles crece. Este caso demuestra cómo las inversiones en infraestructura industrial pueden reforzar tanto la cadena de valor como la confianza del consumidor en marcas nacionales.
