Segun Forbes Business, el avance reciente de DeepSeek, una empresa de inteligencia artificial basada en Hangzhou, ha generado una reacción notable en el escenario tecnológico global. Su modelo operativo se ejecuta sobre chips desarrollados por Huawei, una empresa china con una sólida presencia en el sector de la tecnología. Este desarrollo no solo refleja el crecimiento de la capacidad tecnológica china, sino que también pone de manifiesto una brecha en las políticas comerciales de Estados Unidos. Desde el primer párrafo, se percibe una crítica implícita: el crecimiento de empresas estadounidenses se ve frenado por decisiones políticas que entienden el comercio como una confrontación, no como un mecanismo de crecimiento mutuo. Esta visión, arraigada en ideologías anti-crecimiento, desvía la atención de la realidad: el comercio no es una guerra, sino un instrumento para generar riqueza compartida entre naciones.
El desarrollo de inteligencias artificiales requiere colaboración, no competencia exclusiva. Cuando talentos de distintos países trabajan juntos, surgen innovaciones que benefician a todo el sistema económico. En este sentido, el potencial de los avances en AI en China y Estados Unidos debe ser visto como una oportunidad de integración, no como un conflicto de dominio tecnológico. La incapacidad de las autoridades de ambos países para reconocer esta realidad no solo obstaculiza el avance tecnológico, sino que también pone en riesgo la seguridad nacional y el desarrollo sostenible de sus economías. Las políticas de control de exportaciones, aunque diseñadas para proteger industrias, terminan bloqueando el flujo de conocimiento que es esencial para la innovación.
Para el lector peruano, este panorama es especialmente relevante. El país, aunque no participa directamente en la carrera por la AI, está profundamente afectado por las decisiones globales en tecnología y comercio. Las políticas de aislamiento tecnológico, como las impuestas por Estados Unidos, no solo afectan a China, sino que también impactan a empresas latinoamericanas que buscan integrarse en cadenas globales de innovación. El Perú, con su creciente interés en tecnologías digitales y transformación industrial, debe entender que el desarrollo sostenido no depende de proteger industrias aisladas, sino de fomentar la colaboración entre naciones. La capacidad de adaptarse a un entorno globalizado, donde el conocimiento circula libremente, será clave para su crecimiento económico. En este contexto, las lecciones de China y Estados Unidos no son solo de política exterior, sino de estrategia nacional para el futuro de la economía peruana.
