Segun Gestión, China Keda ha iniciado operaciones de su primera planta de vidrio flotado en Perú, un proyecto que comenzó hace tres años y que ahora se encuentra en su etapa final de puesta en marcha. La inversión, ejecutada por Keda Perú Building Materials Company —subsidiaria del grupo internacional Twyford International y asociada a la Sociedad Nacional de Industrias (SNI)— tiene un valor de aproximadamente US$150 millones. El arranque oficial de las operaciones se efectuó el 7 de octubre, en la región de Cañete, al sur de Lima.
La selección de Cañete se basó en la disponibilidad de servicios críticos, especialmente agua, electricidad y, de forma prioritaria, gas natural. Michael Xu, gerente general de Keda Perú, destacó que el acceso a una fuente energética competitiva fue el factor clave que influyó en la decisión. "Lo más importante es la energía. Como Perú tiene gas natural y el precio es competitivo, por eso hemos elegido", afirmó. Además, la ubicación estratégica de Cañete permite una conexión directa con Lima Metropolitana y los principales corredores viales de la costa, lo que facilita tanto la distribución interna como las futuras operaciones de exportación.
Las fases de construcción civil y montaje industrial ya han finalizado. El suministro de gas natural fue conectado y puesta en servicio el 18 de agosto, logrando un hito técnico esencial para el encendido del horno de fusión de vidrio, cuyo arranque se efectuó un mes después. Con esta activación, la planta produce actualmente entre 450 y 500 toneladas diarias. Xu indicó que se espera un aumento progresivo del volumen de producción, llegando a 600 toneladas diarias en un periodo de dos a tres meses.
La operación se enfoca en la línea de producción inicial, que será destinada al 70% a la demanda nacional. Este enfoque refleja una estrategia de consolidación del mercado interno, donde el vidrio flotado —con superficie uniforme y alta resistencia— es clave para sectores como la construcción y la industria. Para el peruano, esto representa una señal de fortalecimiento en la cadena de valor local, donde la inversión extranjera no solo trae tecnología, sino también la posibilidad de crear empleo y reducir dependencia de importaciones. Aunque el enfoque inicial es nacional, el potencial de exportación, aprovechando la geografía y conectividad del país, podría abrir nuevas oportunidades en mercados regionales y continentales.
