Segun Forbes Business, un investigador de Georgia ha revelado que el departamento de policía de Schaumburg, un barrio suburbano de Chicago, comparte sus registros automatizados de placas con más de 400 entidades de seguridad y gobierno en Illinois. Esta información fue obtenida mediante una solicitud de registros públicos y se ha integrado en el proyecto "Have I Been Flocked?", una plataforma que documenta el alcance de la compartición de datos de lectores de placas entre instituciones de seguridad. Los registros indican que las organizaciones involucradas abarcan desde policías municipales y jefes de sheriff, hasta cuerpos de seguridad universitarios, servicios de parques y agencias estatales. Además, el acceso se extiende a instituciones no tradicionales como el Ministerio de Justicia de Illinois, la oficina del fiscal de Cook County, la empresa Norfolk Southern y varias universidades públicas y privadas.
El sistema Vigilant/Motorola LEARN, que opera en Schaumburg, es una red comercial que permite a las instituciones de seguridad intercambiar datos de lectura de placas. Cada cámara registra la placa, ubicación y hora de paso de un vehículo, y permite a los participantes consultar los datos de otras unidades. Aunque el propósito original es la prevención de delitos, el alcance de esta tecnología supera la detección de vehículos sospechosos, ya que puede capturar movimientos cotidianos sin que haya una sospecha individual o una orden judicial. Según el profesor William McGeveran de la Universidad de Minnesota, plataformas como Flock, que compiten con LEARN, también generan mapas detallados de los desplazamientos de personas, sin necesidad de una autorización específica.
Este hallazgo ocurre en un contexto nacional de creciente debate sobre el uso masivo de sistemas automatizados de lectura de placas. Críticos argumentan que estas herramientas permiten a las autoridades construir perfiles de movimientos personales, sin intervención individual ni control de transparencia. En el caso de Schaumburg, la extensión del acceso a más de 400 entidades refleja una práctica que podría replicarse en otras ciudades. Para el lector peruano, este escenario es relevante porque plantea preguntas sobre el equilibrio entre seguridad pública y privacidad individual. En un entorno donde las ciudades implementan tecnologías digitales para prevenir delitos, es esencial que existan mecanismos claros de supervisión, transparencia y uso ético. La falta de regulación o controles específicos en el manejo de datos de tránsito podría exponer a ciudadanos a riesgos de vigilancia sin justificación. En el Perú, donde las políticas de seguridad han evolucionado en paralelo a las tecnologías, este tipo de análisis puede servir como punto de referencia para evaluar si las iniciativas de vigilancia digital están alineadas con principios de protección de derechos individuales.
