Según CNBC Markets, las compañías petroleras Chevron y ExxonMobil anunciaron ganancias que crecieron de forma significativa en el tercer trimestre de 2026, impulsadas por una operación a pleno rendimiento de sus refinarias en Estados Unidos. La demanda de combustibles diésel se elevó globalmente tras ataques a instalaciones de refinación en Rusia y el Medio Oriente, lo que generó una escasez de productos derivados y movilizó a los refineristas a aumentar su producción. En este contexto, Chevron logró una ganancia neta de casi 200%, pasando de $3.5 mil millones en el mismo periodo del año anterior a $9.9 mil millones, lo que equivale a $5.06 por acción. Este valor se ajusta a $5.28 por acción tras eliminar eventos excepcionales, superando las proyecciones del sector que estaban en $4.89.
ExxonMobil, por su parte, duplicó sus ingresos, alcanzando $15.4 mil millones, o $3.72 por acción, frente a $7.5 mil millones, o $1.76 por acción, en 2025. Al ajustar por eventos aislados, el resultado por acción se posicionó en $4.23, también por encima de la expectativa de mercados ($4.08). En cuanto a ingresos, Chevron superó las proyecciones con $67.8 mil millones frente a $61.6 mil millones, mientras que Exxon alcanzó $113.2 mil millones, más allá de los $103.1 mil millones previstos.
Las refinarias de Chevron operaron a una capacidad de casi 98%, procesando más de un millón de barriles diarios de crudo. Este aumento generó un incremento superior al 10% en la producción de diésel y combustible para aviones. Los operadores de ExxonMobil también alcanzaron un uso total de sus instalaciones en la costa gulf, con la segunda mayor producción histórica de diésel en esos centros. Los beneficios de la división de refinación de Chevron aumentaron más del 300%, pasando de $1.1 mil millones a $4.9 mil millones, mientras que la producción de petróleo y gas generó ingresos de $5.7 mil millones, un incremento del 70% respecto al año anterior. La división de refinación de ExxonMobil obtuvo ganancias de aproximadamente $7.2 mil millones.
Para los inversionistas peruanos, este escenario resalta cómo las fluctuaciones globales en el mercado de combustibles pueden afectar directamente a las empresas energéticas. Aunque el Perú no posee refinarias de alto volumen, el comportamiento de estas compañías refleja la sensibilidad de los mercados financieros ante eventos geopolíticos y cambios en la oferta. La volatilidad en precios de petróleo y derivados puede influir en el rendimiento de instrumentos financieros vinculados a la energía, como acciones o fondos. Así, seguir con atención los desarrollos en el sector global permite identificar oportunidades o riesgos que, aunque no se traducen directamente en el mercado local, pueden afectar el entorno económico y las tasas de interés en el país.
