Según Gestión, la empresa Cerro Verde logró generar ingresos por US$ 501.5 millones en el último periodo, manteniendo un gasto en capital (capex) significativamente reducido. Este desempeño se da a pesar de que el precio del oro ha mostrado una disminución en comparación con su pico histórico, aunque aún se mantiene por encima de los niveles promedio de los años anteriores. La cotización promedio del oro en julio, al día 22, fue de US$ 4.074 por onza troy, distante de su máximo registrado en febrero del año pasado (US$ 5.020), pero aún superior en un 18% al precio promedio del año anterior (US$ 3.442 por onza). Proyecciones de UBS indican que para diciembre el oro podría alcanzar US$ 4.600 por onza, mientras que para junio del próximo año se espera que superara los US$ 5.200.
A pesar de estas señales de crecimiento en los precios, el sector aurífero peruano registra una reducción en su producción. En mayo, las cifras del Ministerio de Energía y Minas (Minem) muestran una extracción de 8.4 millones de gramos finos, una caída del 5.6% respecto al mes anterior. En los primeros cinco meses de 2026, el total acumulado de producción alcanzó 41.6 millones de gramos finos, una disminución del 4.4% frente al mismo periodo del año anterior. La reducción se concentra en la mayoría de las minas líderes. Solo cuatro de las diez principales compañías registraron un aumento en su producción: Yanacocha (+21.8%), Veta Dorada (+27.6%), Paltarumi (+2.9%) y Boroo Misquichilca (+10.9%). En contrapartida, compañías como Poderosa (-9.4%), Retamas (-7.9%), Ares (-12.6%) y Shahuindo (-18.9%) experimentaron reducciones notables.
Para los peruanos, este panorama evidencia una industria que, aunque aún posicionada entre los principales productores globales y líder en Sudamérica, enfrenta desafíos estructurales. La caída en la producción, especialmente en minas clave, sugiere una dependencia creciente de factores externos como los precios internacionales y la volatilidad del mercado. Aunque el oro sigue siendo un activo de alto interés, la inestabilidad en los niveles de producción puede afectar la sostenibilidad de las inversiones en minería local. Es vital que el gobierno, a través del Minem, fortalezca políticas que promuevan la modernización, la eficiencia operativa y la vinculación con mercados más estables. Así, los inversionistas y los sectores productivos podrán mantener un equilibrio entre riesgos y oportunidades, asegurando que el sector no solo resista, sino que se convierta en un motor de crecimiento económico más resiliente.
