Según Gestión, Celaris Energy está consolidando su presencia en el sector de energías limpias mediante una estrategia de adquisiciones que incluye siete proyectos renovables. El monto total asignado a esta iniciativa alcanza los US$1.200 millones, un valor ya anunciado por la empresa, aunque ahora se detalla con mayor precisión en cuanto a cronología y ubicación. Los proyectos, que abarcan tanto el norte como el sur del país, se distribuyen en regiones clave como Ica, Moquegua y Nasca, donde la compañía ya ha identificado iniciativas en etapas avanzadas de desarrollo.
La ejecutiva María del Pilar Matto, directora general de Celaris, afirmó que la compañía está enfocada en oportunidades que ya cuentan con un avance significativo en permisología. Esto implica que los proyectos bajo evaluación no están en etapas iniciales, sino que han superado procesos de debido diligencia y análisis técnico. En este contexto, se prevé que uno de los proyectos eólicos pueda cerrarse antes del final del año, mientras que otra eólica adicional podría concretarse en el transcurso de 2026. La estrategia de inversión no se limita a la adquisición, sino que también contempla la implementación de entre cinco y seis nuevas iniciativas hasta 2030.
La decisión de centrarse en proyectos con desarrollo avanzado está alineada a la necesidad de reducir riesgos operativos y de tiempo. Al tener un compromiso claro con el periodo de inversión, Celaris Energy evita la incertidumbre de proyectos en fases iniciales, lo que permite una mayor estabilidad en sus pronósticos financieros y de cumplimiento. Esta postura refleja una madurez estratégica que busca equilibrar crecimiento con viabilidad técnica y regulatoria.
Para el lector peruano, este movimiento representa una señal clave de que el sector energético está pasando de una fase de exploración a una de consolidación real. Con más de un millón de dólares destinados a tecnologías limpias en regiones estratégicas del país, se observa una inversión que no solo busca diversificar fuentes de energía, sino también fortalecer la infraestructura local. En un contexto donde el acceso a energía sostenible es un desafío creciente, especialmente en zonas rurales y de alto potencial eólico, esta iniciativa puede contribuir a reducir dependencia de fuentes no renovables y a impulsar el desarrollo regional. Además, al estar vinculada a procesos ya avanzados, el impacto puede ser más rápido y tangible, lo que abre puertas a nuevas oportunidades para comunidades y empresas locales.
