Segun Gestión, Celaris Energy ha consolidado una posición estratégica en el mercado de energías renovables del Perú, con una cartera de contratos ya definida para parte de la producción de su central eólica Caravelí en Arequipa. La empresa ha logrado colocar más del 30% de la energía que generará esta planta, cuya puesta en operación comercial está programada para el último trimestre del año actual. El proyecto requiere una inversión de US$ 247 millones y cuenta con una capacidad instalada de 218 megavatios, posicionándolo como el parque eólico más grande de la región mistiana. Las pruebas técnicas comenzarán a partir de agosto, con la primera inyección de energía prevista entre noviembre y diciembre.
Además de Caravelí, Celaris Energy administra actualmente la central hidroeléctrica Manta en Áncash, con una capacidad de 20 megavatios. Este activo opera bajo un contrato otorgado mediante subasta RER, que se extiende hasta el año 2040. La compañía ha identificado sectores con alta demanda energética, como textil, plásticos y comercio minorista, como prioridades para su expansión. Su estrategia se centra en empresas que requieren una cantidad significativa de energía y que cuentan con contratos venciendo próximamente.
En este marco, la empresa ha registrado aproximadamente el 3% de los contratos que expiraron en el año pasado. Su objetivo ahora es alcanzar una participación del 10% en los contratos que concluyan en 2026. Este crecimiento se enmarca en una estrategia de fortalecimiento en el mercado de clientes libres, donde la competencia por precios y estabilidad se vuelve cada vez más intensa. La propuesta de Celaris Energy se basa en ofertas competitivas y en la capacidad de cumplir con las necesidades de los usuarios sin comprometer la sostenibilidad.
Para los consumidores y empresas del Perú, este desarrollo representa una señal clara de que el sector energético está en proceso de transformación. La expansión de parques eólicos y la entrada de actores privados en el mercado de energía libre pueden traducirse en mayor acceso a fuentes limpias, precios más estables y menor dependencia de fuentes no renovables. A medida que más centrales se ponen en marcha, el mercado tendrá la posibilidad de diversificar su oferta, reduciendo así el riesgo de escasez y mejorando la resiliencia energética del país. Los empresarios que operan en sectores intensivos en energía podrían beneficiarse directamente de este dinamismo, mientras que los consumidores podrían ver una reducción gradual en los costos de electricidad a largo plazo.
El crecimiento de Celaris Energy no solo refleja una inversión significativa en infraestructura, sino también un compromiso con la transición energética que el Perú debe enfrentar. Este modelo puede servir como referente para otros actores que deseen integrarse al mercado de energías renovables, especialmente en contextos donde la demanda crece y las condiciones regulatorias se vuelven más claras.
