Según Gestión, el Castillo de Chancay se posiciona entre los seis atractivos turísticos más visitados del Perú. Este hito no solo refleja su relevancia como destino histórico, sino que marca una estrategia clara de expansión hacia el sector empresarial. La directora general, Andrea Barreto Podestá, destaca que actualmente los eventos corporativos representan alrededor del 8% del total del negocio del sitio. La meta es elevar esa cifra hasta un rango entre el 10% y el 15%, lo que indica una evolución significativa en su modelo de negocio.
La iniciativa se materializa en el primer TEDxChancay, programado para el 19 de septiembre, que incluirá siete conferencias lideradas por expertos nacionales. Este evento se enmarca dentro de una estrategia más amplia que también contempla la creación de una nueva oferta hotelera. Además, el Castillo cuenta con un espacio adyacente, ubicado frente a su estructura histórica, que podrá ser utilizado para actividades lúdicas y de esparcimiento. Este segundo espacio permite diversificar la oferta sin comprometer la identidad del recinto principal.
El TEDxChancay se centra en temas clave como innovación, liderazgo, educación, emprendimiento y desarrollo humano. Se espera que alrededor de 100 participantes asistan al evento, lo que posibilita una interacción significativa entre líderes de empresas y figuras del pensamiento crítico. Para Barreto Podestá, este tipo de encuentro permite mostrar al Castillo no solo como un sitio turístico, sino como un escenario para transformaciones sociales y profesionales. “Queremos consolidarnos como un espacio donde ocurran eventos importantes, no solo eventos turísticos”, afirmó.
La iniciativa no solo busca atraer nuevos públicos, sino también generar un impacto directo en la economía local. Al atraer a empresarios y ejecutivos, el Castillo puede fomentar la inversión, la creación de empleos y el desarrollo de redes de contacto en el sector privado. Para el lector peruano, este movimiento representa una oportunidad de ver cómo un monumento histórico puede convertirse en un catalizador de crecimiento económico. En un contexto donde muchos sectores enfrentan desafíos de sostenibilidad, el caso del Castillo de Chancay muestra cómo el turismo tradicional puede integrarse con modelos más modernos y productivos, sin perder su valor cultural. Este enfoque podría servir como modelo para otros sitios emblemáticos del país, quienes también podrían explorar caminos de diversificación para superar la dependencia del turismo de masas.
