Según Forbes Business, el número de casos confirmados y sospechados de hantavirus ha alcanzado nueve, tras el registro de una mujer de 32 años en Alicante, España, que presenta síntomas compatibles con la enfermedad. La paciente viajó en un vuelo compartido con un pasajero del barco MV Hondius que falleció en Johannesburgo. Las autoridades españolas indican que la mujer está actualmente sometida a pruebas diagnósticas para detectar la presencia del virus. En paralelo, el presidente de las Islas Canarias, Fernando Clavijo, anunció que el barco no será recibido en el puerto de Tenerife, sino que se mantendrá anclado fuera de la costa, con el traslado de pasajeros a tierra solo mediante embarcaciones pequeñas cuando ya esté disponible el avión de evacuación. Además, todos los ciudadanos españoles han aceptado un aislamiento voluntario de siete días.
La Agencia de Salud del Reino Unido identificó un nuevo caso sospechoso en la isla remota de Tristan da Cunha, vinculado al brote en el barco. Este hallazgo amplía el alcance geográfico del incidente, que ya trasciende las costas españolas. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud confirmó que una auxiliar de vuelo de KLM, que se encontraba en aislamiento en un hospital de Ámsterdam tras contacto breve con un paciente infectado, resultó negativa en el análisis del virus. Este resultado respalda la posición de expertos que afirman que la transmisión del hantavirus ocurre únicamente mediante contacto prolongado y cercano entre personas, no por exposición indirecta o por medio de objetos.
En un comunicado del 7 de mayo de 2026, el presidente Donald Trump declaró que el brote está "muy bien controlado" y que no debería preocupar a los ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, expertos en enfermedades infecciosas, como la directora Jeanne Marrazzo de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas, señalan que Estados Unidos no está preparado para gestionar un brote de hantavirus. Esto se debe a reducciones en presupuestos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y de USAID, así como a la retirada del país de la OMS. En este contexto, se ha desmentido una afirmación viral en redes que sugiere que el medicamento ivermectin, aprobado por la FDA para tratar parásitos en ganado, podría usarse como tratamiento para el hantavirus. Los médicos rechazan esta idea, destacando que no hay evidencia científica que respalde su eficacia en este caso.
Para los residentes peruanos, este escenario ofrece una reflexión sobre la vulnerabilidad de los sistemas de salud frente a brotes emergentes. Aunque el hantavirus no se ha registrado en el Perú, el caso internacional subraya la importancia de mantener protocolos de vigilancia sanitaria, especialmente en viajes internacionales. Además, resalta la necesidad de fortalecer la capacitación de profesionales de salud y la comunicación clara entre instituciones gubernamentales y la población. En un entorno donde los viajes y la globalización aumentan, la preparación ante pandemias o brotes de enfermedades raras debe ser una prioridad nacional.
