Segun CNBC Markets, el puerto de Corpus Christi en Texas ha registrado una intensidad sin precedentes en el flujo de buques petroleros, convirtiéndose en uno de los puntos clave globales para el transporte de crudo. Antes de la escalada del conflicto en el Golfo Pérsico, este puerto ocupaba el tercer lugar en volumen de exportación mundial de petróleo, tras Ras Tanura en Arabia Saudita y Basra en Irak. Desde entonces, su rol ha ampliado drásticamente debido a la interrupción de rutas comerciales por la prohibición iraní al paso del estrecho de Hormuz.
Los datos de Kpler indican que las exportaciones de petróleo de Estados Unidos alcanzaron 5.2 millones de barriles por día (bpd) en abril, un incremento superior al 30% respecto a los 3.9 millones de bpd registrados en febrero. Este crecimiento se mantiene en el contexto de que desde el inicio del conflicto, el volumen de exportaciones ha aumentado hasta cerca de 2.5 millones de bpd, frente a las 2.2 millones de bpd del año anterior. El primer trimestre de 2026 fue el más activo en la historia del puerto, con un promedio de más de 240 buques registrados en marzo —una cifra que supera las 200 unidades habituales en un mes.
El director de investigación de productos de Kpler, Matt Smith, explica que muchos buques de gran tamaño, conocidos como VLCCs, están ahora dirigiéndose a los puertos estadounidenses. Entre 50 y 60 de estos buques grandes operan en cualquier momento, duplicando el volumen anual del año anterior. Cada VLCC puede transportar hasta 2 millones de barriles, lo que refleja una demanda creciente y una reconfiguración de las cadenas logísticas globales. La mayoría de estos buques provienen de Asia, donde antes se obtenía crudo del Golfo Pérsico. Hoy, debido a la interrupción de rutas clave, esos mercados están redirigiendo sus compras hacia el sur de Estados Unidos.
En abril, el 50% de las exportaciones de crudo estadounidense fueron dirigidas a Asia, mientras que el resto se distribuyó principalmente entre puertos de Houston. Los compradores asiáticos han adoptado una estrategia de adquisición urgente, priorizando el crudo ligero y de baja densidad, que se considera más fácil de procesar y menos vulnerable a fluctuaciones.
Para los inversores y empresarios peruanos, este escenario evidencia cómo las tensiones geopolíticas generan volatilidad en los mercados energéticos. Aunque Perú no exporta crudo, el crecimiento del petróleo global impacta directamente en los precios de combustibles, en la disponibilidad de insumos para la industria y en el costo de operaciones logísticas. El aumento en el flujo de crudo a través de rutas alternativas puede traducirse en precios más altos en el mercado interno, especialmente en sectores que dependen de energía. Así, el seguimiento de estos movimientos globales no solo es relevante para los expertos en finanzas, sino también para quienes gestionan costos y estrategias de producción en el país.
