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Capacitación ejecutiva: de modelos genéricos a liderazgo humano
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Capacitación ejecutiva: de modelos genéricos a liderazgo humano

Gestión23 de mayo de 2026Cortesia de Gestión

Segun Gestión, las organizaciones modernas están redefiniendo su enfoque en la formación de líderes, trasladando el enfoque de programas estándar hacia planes personalizados que respondan a las realidades específicas de cada empresa y sus retos operativos. Este cambio se manifiesta en la integración de múltiples dimensiones: liderazgo, gestión del cambio, inteligencia emocional, innovación y visión digital. La tecnología, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial y la automatización, ha adquirido una presencia decisiva, pero no es el eje central del desarrollo gerencial.

Sandra Cubas, socio principal en Cornerstone Perú, destaca que hoy en día los ejecutivos no se forman mediante contenidos genéricos, sino mediante estrategias adaptadas a los desafíos del negocio. Los líderes junior, gerentes y CEOs deben poseer una combinación de habilidades: visión estratégica, capacidad de gestión humana, pensamiento crítico, agilidad en la toma de decisiones y liderazgo efectivo en ambientes de incertidumbre. Aunque las herramientas tecnológicas son clave para optimizar procesos, las competencias humanas —como empatía, comunicación y autorregulación— siguen siendo el pilar más determinante para el desempeño de los directivos.

Ernesto Rubio, director ejecutivo de Ronald Carrer Services, reafirma que las iniciativas de capacitación deben centrarse en formar líderes más humanos, emocionalmente conectados y maduros. Esto implica ir más allá de las habilidades técnicas para incluir el desarrollo personal, la inteligencia emocional y la capacidad de relacionarse de forma auténtica con equipos y stakeholders. La formación no debe reducirse a sesiones de impartición de conocimientos, sino convertirse en un proceso continuo de crecimiento profesional y personal.

Para los peruanos que trabajan en entornos empresariales, este enfoque representa una advertencia clara: el éxito del liderazgo no depende únicamente de dominar tecnologías o datos, sino de construir una presencia humana sólida. En un contexto donde el trabajo remoto, la presión por resultados y la incertidumbre económica son constantes, los ejecutivos que integran empatía, claridad de visión y gestión emocional logran mantener el compromiso de sus equipos. Esto no solo mejora la eficiencia operativa, sino que también fortalece la cultura organizacional.

En el Perú, donde el crecimiento de pequeñas y medianas empresas (PYMEs) es significativo, esta transformación en la formación ejecutiva es especialmente relevante. Las empresas que prioricen el desarrollo humano en sus líderes no solo mejoran su rendimiento, sino que también aumentan la retención de talento y la capacidad de adaptación ante crisis. En un entorno donde el talento es un recurso limitado, invertir en líderes humanos y estratégicos es una decisión de sostenibilidad y viabilidad a largo plazo.