Segun Gestión Tu Dinero, a partir de enero de 2027 se implementará el esquema de pensión por consumo dentro del sistema previsional peruano, conforme al reglamento de la Ley N° 32123, publicado en el Decreto Supremo N° 189-2025-EF. Este mecanismo establece que el aporte mensual al fondo del afiliado se derivará del 1% de los gastos anuales, con un límite máximo de 8 UIT. Dado que en 2026 la UIT se valoró en S/ 5,500, el gasto anual máximo considerado será de S/ 44,000. Esto implica que el aporte anual al fondo no superará los S/ 440, cifra que se ajustará anualmente según el reajuste de la UIT.
El monto no es elevado, pero representa una innovación en la forma de construir el aporte previsional. Expertos indican que no sustituye a los aportes tradicionales, sino que ofrece una alternativa alineada con el comportamiento cotidiano de los ciudadanos. Elio Sánchez, especialista en sistemas previsionales y exfuncionario de la SBS, enfatizó que esta medida no resuelve el problema de la baja contribución, pero sí brinda una herramienta que permite a los afiliados integrar sus gastos reales en el desarrollo de su pensión. Giorgio Balza, abogado tributarista de Cuatrecasas, destacó que aunque el monto es reducido, su existencia supone un avance frente a escenarios en los que el afiliado no tenía ninguna fuente de aporte.
El reglamento detalla que solo se incluirán las boletas electrónicas de ventas, servicios o alquileres, con ciertas exclusiones. No se considerarán las transacciones con valores superiores a S/ 700. Asimismo, se descartan las boletas utilizadas para deducir impuestos laborales. Además, se excluyen las emisiones de boletas por parte de sujetos que presenten condiciones como no habido, baja en el RUC o ausencia de capacidad operativa. Finalmente, se descartan aquellos documentos que registren el número de RUC del destinatario.
Para el peruano que vive con ingresos modestos, este sistema puede parecer una medida limitada, pero permite vincular el aporte previsional directamente con su consumo diario. En un contexto donde muchas familias enfrentan presión por gastos básicos, convertir el gasto cotidiano en un aporte previsional puede ofrecer una sensación de control y transparencia. Si bien el monto es pequeño, su existencia simboliza una adaptación del sistema previsional a las realidades económicas de la población. Así, el cambio no solo transforma el mecanismo de aporte, sino que también abre una puerta hacia una mayor participación ciudadana en el diseño de su futuro financiero.
