Según Gestión, Boticas Perú reorganiza su red de puntos de venta para reforzar su posición frente a competidores estructurales y a una red informal que, según sus estimaciones, supera los 30,000 establecimientos a nivel nacional. La cadena, posicionada como tercera red farmacéutica del Perú tras Inkafarma y Mifarma, ha consolidado su presencia en 350 locales en 2025 y alcanzará 365 tiendas a septiembre de 2026. Para finales de 2026, se proyecta superar los 370 puntos de venta, con 11 a 12 nuevas aperturas y entre dos y tres cierres adicionales. La estrategia incluye una reconfiguración geográfica clave: el 70% de las nuevas tiendas se ubicará en provincias, donde actualmente el 40% de sus puntos ya se encuentra concentrado, frente al 30% que representaba antes. La meta es que esta cifra se eleve al 50% en 2027.
El crecimiento se orienta especialmente hacia zonas periféricas, donde la informalidad se ve más contenida, como alrededor de las plazas principales de las ciudades. Adrián Yrribarren, presidente de Boticas Perú, señaló que la empresa enfrenta dos frentes de competencia: una corporativa fuerte, con dos marcas que ya operan cerca de 2,800 puntos, y una estructura informal que, aunque no es visible en el mapa oficial, está en crecimiento constante. Además, mencionó que las condiciones de operación se ven afectadas por reglamentaciones redundantes y excesivas, que incrementan los costos de funcionamiento para los establecimientos formales.
La estrategia de cierre de tiendas se basa en criterios de rentabilidad y sostenibilidad. En Lima, se han cerrado puntos en distritos como Villa María del Triunfo, Comas y Villa El Salvador, donde los alquileres han aumentado y la inseguridad ha afectado el clima operativo. El 95% de los locales son alquilados, lo que hace que los costos fijos sean altos y sensibles a las fluctuaciones del mercado. En esos contextos, la empresa opta por retirarse de puntos donde no puede mantener una competencia viable y se posiciona en zonas donde la estructura informal es más manejable.
Para los consumidores peruanos, esta evolución indica una reconfiguración del acceso a medicamentos y productos de salud. Aunque Boticas Perú busca fortalecer su presencia en zonas más alejadas, el aumento de tiendas fuera de Lima podría mejorar la disponibilidad de servicios farmacéuticos. Sin embargo, la presión de la informalidad y las altas tasas de alquiler pueden limitar el crecimiento en ciertos sectores. El lector debe considerar que, al mismo tiempo que se amplía la oferta formal, persisten desafíos en la regulación y en la equidad de acceso, especialmente en comunidades rurales donde la informalidad aún domina.
