Segun Bloomberg Línea, el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos está recuperando una característica que se perdió durante buena parte de la década pasada: la capacidad de ofrecer un retorno que se alinea con los niveles históricos. Este hallazgo forma parte de un análisis publicado por Deutsche Bank, que examina la reciente subida de los rendimientos de los títulos del gobierno norteamericano. El estudio, titulado “Make Bonds Boring Again”, no solo destaca la evolución del rendimiento, sino que también cuestiona si el aumento actual representa un cambio estructural o simplemente una reacción a factores macroeconómicos temporales.
Desde principios de la década de 1960, el rendimiento del bono a 10 años ha seguido, en general, la trayectoria del promedio de crecimiento nominal del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos. Este vínculo ha sido interrumpido en dos momentos clave: a finales de la década de 1970 y comienzos de los años 80, cuando los rendimientos superaron ampliamente el crecimiento del PIB, y durante la década de 2010, cuando el escenario se invertió. En promedio, durante todo el periodo analizado, el crecimiento nominal del PIB ha superado en unos 70 puntos básicos al rendimiento del bono a 10 años. Si el crecimiento nominal promedio en décadas ha sido de aproximadamente 5,5%, el rendimiento “esperado” para el bono a 10 años se sitúa en torno a 4,8%. Este nivel actual coincide con el que se observa en el mercado.
Aunque el análisis se basa en un promedio móvil de 10 años, el crecimiento nominal actual ha alcanzado un ritmo de 6,6% interanual, el mayor registrado desde 2005, excluyendo el periodo de recuperación postpandemia. Esto indica que, aunque los rendimientos han subido, su evolución podría estar más influenciada por ciclos económicos reales que por una transformación estructural. El hecho de que los bonos vuelvan a ofrecer retornos que se ajustan a su historia histórica implica que, aunque no sean altos en términos reales, su perfil ya no es extremo ni inestable.
Para los inversores peruanos, este contexto es relevante porque refleja cómo los instrumentos de deuda gubernamental, aunque no son el eje central de la inversión en el país, pueden seguir siendo una referencia clave. Si bien el mercado peruano enfrenta distintas condiciones —como tasas de interés más bajas y un crecimiento de PIB más moderado—, el comportamiento de bonos extranjeros puede servir como indicador de cómo los mercados de deuda se reorganizan tras periodos de inestabilidad. Este fenómeno sugiere que, en contextos de estabilidad económica, los rendimientos de deuda pueden recuperar niveles razonables, lo que podría influir en la confianza de inversiones a largo plazo tanto en el extranjero como en el país.
El hecho de que los bonos estadounidenses vuelvan a parecer “normales” no es solo un dato técnico, sino una señal de que los mercados están reevaluando sus expectativas frente a la estabilidad macroeconómica. Para inversores latinoamericanos, especialmente en países con deuda pública significativa, este patrón puede ofrecer una guía para entender cómo los rendimientos de deuda se ajustan a las condiciones reales del crecimiento.
