Segun Bloomberg Línea, el rendimiento de los bonos estadounidenses no ha sido una línea estable, aunque históricamente ha mostrado menor volatilidad que los activos de capital. Entre 1976 y 2020, el índice Bloomberg US Aggregate Bond Index (Agg) registró retornos negativos solo tres veces en el periodo anual. Sin embargo, desde 2021, el patrón cambió: en 2021 se registró una pérdida de 1,5%, y en 2022, la caída alcanzó el 13%, su peor desempeño en décadas. A pesar de ello, el mercado logró recuperarse: en 2023 registró un crecimiento del 5,5%, seguido por 1,3% en 2024 y 7,3% en 2025. En 2026, el índice podría volver a registrar una caída anual, con un desempeño negativo probable. Al cierre del martes del informe, el Agg ya había perdido 1,7% en el año.
Además, las fluctuaciones no se limitan al periodo anual. El promedio histórico de caídas intraanuales del Agg es de 3,5%, calculado desde el máximo hasta el mínimo. En 2026, este valor se elevó hasta 4,6%, lo que indica una mayor exposición a movimientos rápidos. El ETF de bonos agregados (AGG) entrega un rendimiento del 5,30%, mientras que el spread de bonos de alto rendimiento alcanza 8,37%, su nivel más alto en meses. Este aumento sugiere que los mercados están reaccionando ante condiciones de liquidez y expectativas de política monetaria.
La comparación con el S&P 500 evidencia una diferencia notable en riesgo: mientras que el promedio de caídas intraanuales del índice de acciones es del 14,3%, el de bonos es casi cuatro veces menor. Aunque los bonos se posicionan como activos más estables, el análisis demuestra que no son inmunes a movimientos bruscos. La tendencia de algunos inversores a generalizar los eventos de 2022 como un escenario futuro es un error que puede afectar decisiones de cartera.
Para el inversionista peruano, este panorama implica que los bonos no deben verse como activos seguros por definición. Aunque su volatilidad es menor que la de las acciones, sus pérdidas pueden ser significativas en contextos de alta inflación o cambios abruptos en las tasas de interés. En un entorno donde el Banco Central del Perú ajusta la política monetaria con frecuencia, las decisiones de inversión deben integrar la sensibilidad de los bonos a las condiciones macroeconómicas. No se trata de descartarlos, sino de entender su comportamiento dentro de una estrategia diversificada. Así, su inclusión en una cartera puede ofrecer estabilidad sin sacrificar la capacidad de respuesta ante ciclos económicos.
